miércoles, 8 de julio de 2026


 

Cuando el lenguaje jurídico redefine los derechos de las mujeres.

Artículo de Palmira Déniz Verona

Hay leyes que modifican impuestos, otras que crean ayudas públicas y otras que pasan prácticamente desapercibidas. Pero existen normas cuyo verdadero alcance no está tanto en lo que regulan como en la forma en que empiezan a nombrar la realidad. Y en Derecho, las palabras importan.

La reciente ley aprobada por la Comunidad de Madrid, que reconoce al concebido no nacido como integrante de la unidad familiar para acceder a determinadas prestaciones administrativas, ha sido presentada como una medida para fomentar la natalidad y apoyar a las familias. Sin embargo, el verdadero debate no está en la ayuda económica, sino en el significado jurídico y político de ese reconocimiento.

Conviene empezar por una precisión imprescindible. La Comunidad de Madrid no puede modificar la legislación estatal sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Tampoco esta ley convierte al concebido en sujeto de derechos fundamentales ni altera la doctrina del Tribunal Constitucional.

Entonces, ¿por qué ha generado tanta controversia?

Porque el Derecho no cambia únicamente cuando se aprueban grandes reformas. Muchas veces cambia antes, cuando modifica las categorías con las que interpreta la realidad.

Hasta ahora, el ordenamiento jurídico español había mantenido un equilibrio delicado. El Tribunal Constitucional ha reconocido que el nasciturus merece protección como bien jurídico, pero también ha dejado claro que esa protección no puede situarse por encima de los derechos fundamentales de la mujer gestante. Ese equilibrio ha permitido compatibilizar la protección de la vida prenatal con la dignidad, la libertad, la integridad física y moral y la autonomía de las mujeres.

La ley madrileña no rompe formalmente ese marco. Pero introduce una novedad significativa: por primera vez incorpora al concebido como integrante de la unidad familiar para determinados efectos administrativos.

Puede parecer un cambio menor. Jurídicamente no lo es.

Las normas no solo crean derechos y obligaciones. También construyen significados. Deciden quién aparece en el centro de la protección jurídica y cuáles son los intereses que el Estado considera prioritarios.

Ese componente simbólico del Derecho suele pasar desapercibido, pero tiene consecuencias. Porque cuando una categoría entra en el lenguaje jurídico, deja de ser únicamente una idea política para convertirse en un concepto susceptible de producir efectos en futuras interpretaciones legislativas y judiciales.

Desde la perspectiva de género, esta cuestión adquiere una especial relevancia.

El embarazo no es una realidad abstracta. Tiene lugar en el cuerpo de una mujer y afecta directamente a su salud, a su autonomía y a su proyecto de vida. Por eso, cualquier modificación del tratamiento jurídico del embarazo debe analizarse preguntando cómo afecta a la posición de la mujer como titular de derechos fundamentales.

La ley no establece que los derechos del concebido prevalezcan sobre los de la mujer. Tampoco modifica el régimen legal del aborto. Pero desplaza el foco del discurso jurídico.

Hasta ahora, la protección jurídica del embarazo se articulaba principalmente desde la situación de la mujer gestante. Con esta norma aparece un nuevo sujeto relevante para la actuación administrativa.

Ese desplazamiento es, precisamente, el centro del debate.

No se trata únicamente de una cuestión técnica. Se trata de cómo el Derecho define a los sujetos que protege y de qué manera esa definición puede influir en el futuro.

La historia constitucional demuestra que los grandes cambios rara vez llegan de golpe. Primero cambian los conceptos. Después evolucionan las interpretaciones. Finalmente se transforman las normas.

Eso no significa que esta ley vaya a provocar necesariamente una modificación del modelo constitucional vigente. Afirmarlo sería una conclusión precipitada. Pero tampoco puede ignorarse el contexto político en el que se produce.

En distintas democracias occidentales se observa una tendencia a reforzar jurídicamente la protección del concebido mientras se cuestionan políticas de igualdad y derechos sexuales y reproductivos. España no es ajena a ese debate.

Por eso, reducir esta ley a una simple medida administrativa supone perder de vista la cuestión de fondo.

La democracia constitucional no consiste únicamente en que las mayorías aprueben leyes. También exige preservar un marco estable de protección de los derechos fundamentales para que ninguna alternancia política pueda vaciar de contenido las libertades conquistadas.

La pregunta relevante, por tanto, no es si esta norma permitirá acceder antes a una ayuda pública. La verdadera cuestión es qué idea de ciudadanía y qué concepción de la maternidad está proyectando el legislador.

Cuando el Derecho comienza a reconocer nuevas categorías jurídicas alrededor del embarazo, resulta legítimo preguntarse si ese reconocimiento fortalece los derechos de las mujeres o desplaza progresivamente el centro de la protección hacia otros intereses.

Ese es el debate que merece una democracia madura.

Porque las leyes nunca hablan solo del presente. También dibujan el futuro hacia el que una sociedad decide avanzar.

Y, como ha defendido Celia Amorós, el feminismo es, ante todo, un proyecto de emancipación que reclama el reconocimiento de las mujeres como sujeto político pleno. Quizá esa sea la verdadera pregunta que plantea esta ley: quién ocupa el centro del reconocimiento jurídico y desde qué idea de ciudadanía se construyen nuestros derechos.

Palmira Déniz Verona.

Palmira Déniz Verona es secretaria de Igualdad, feminismo y Diversidad de Nueva Canarias Telde.

sábado, 4 de julio de 2026


 

Nueva Canarias Telde felicita al Castro Morales B por su título en el Torneo Regional Abragón

 

Nueva Canarias Telde expresa su más sincera felicitación al Castro Morales B por su reciente proclamación como campeón del Torneo Regional Abragón, tras imponerse con un marcador de 12-9 en una final que volvió a demostrar el alto nivel competitivo y el compromiso de la lucha canaria en nuestro municipio. Este triunfo representa un nuevo hito para el club y para la cantera del Castro Morales, que continúa consolidándose como una referencia deportiva en Telde y en toda Canarias.

 


El esfuerzo colectivo, la disciplina y el trabajo técnico del equipo han quedado reflejados en una competición que reunió a destacados conjuntos del ámbito regional. Desde Nueva Canarias Telde apoyamos y reconocemos la importancia de seguir impulsando y acompañando al deporte vernáculo, símbolo de identidad y cohesión social. La lucha canaria es parte esencial de nuestra cultura, y logros como este refuerzan la necesidad de continuar apoyando a los clubes, a su base y a las iniciativas que fortalecen su presencia en la vida socio-deportiva. Felicitamos a los luchadores, al cuerpo técnico y a la afición del Castro Morales B, que con dedicación y entrega han llevado nuevamente el nombre de Telde a lo más alto.

 

Nuestra organización reafirma su compromiso con el deporte local y con todas aquellas entidades que trabajan día a día para mantener vivas nuestras tradiciones. La Lucha Canaria es una disciplina con más de 500 años de historia y que lo posicionan como el deporte vernáculo por excelencia.

 



 

El desarrollo rural como esperanza para Gran Canaria y para Canarias

Cada 6 de julio, el Día Mundial del Desarrollo Rural nos invita a volver la mirada hacia aquellos territorios donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo. Allí donde la tierra conserva todavía el olor de la lluvia, donde el amanecer sigue marcando el inicio de la jornada y donde el trabajo no entiende de prisas, sino de constancia. En una época dominada por la inmediatez y la concentración urbana, el mundo rural representa mucho más que un espacio geográfico: es una forma de entender la vida, una cultura y una garantía de futuro.

Gran Canaria conoce bien esa realidad. Durante décadas contempló cómo muchas de sus tierras quedaban abandonadas, cómo el relevo generacional se debilitaba y cómo la economía insular giraba casi exclusivamente alrededor del turismo. Parecía que el campo estaba condenado a convertirse en un paisaje para ser admirado desde la distancia, despojado de su función productiva y de su protagonismo social.

Sin embargo, en los últimos años ha comenzado a escribirse una historia diferente. No una historia de milagros, sino de planificación, de perseverancia y de políticas públicas capaces de comprender que la agricultura, la ganadería y la pesca no pertenecen al pasado, sino que constituyen uno de los pilares sobre los que debe construirse una isla más resiliente, más sostenible y con mayor capacidad para alimentar a su población.

En ese proceso ha desempeñado un papel determinante la Consejería de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo de Gran Canaria. El Plan Estratégico del Sector Primario supuso un verdadero cambio de paradigma al situar la soberanía alimentaria en el centro de la planificación insular. Producir alimentos dejó de entenderse únicamente como una actividad económica para convertirse también en una herramienta de protección del territorio, generación de empleo, recuperación de suelos agrícolas, fortalecimiento de las explotaciones familiares y garantía de relevo generacional.

Los resultados comienzan a ser visibles. La modernización de las explotaciones, el impulso a la innovación, la formación, el asesoramiento técnico y el apoyo continuado a agricultores, ganaderos y pescadores han permitido recuperar la autoestima de un sector que durante demasiado tiempo fue considerado residual.

Pero si existe un desafío que resume el presente y el futuro del desarrollo rural en Gran Canaria es el agua. En una isla sometida a una creciente escasez hídrica y a los efectos del cambio climático, garantizar agua para el riego significa garantizar la continuidad de la actividad agrícola. La ampliación de las redes de riego y el aprovechamiento de aguas regeneradas permiten recuperar tierras abandonadas, ofrecer seguridad a quienes desean incorporarse al sector y asegurar la viabilidad de cultivos que hoy necesitan apoyos hídricos para mantener su calidad y productividad.

Hablar de desarrollo rural es hablar también de paisaje. Cada bancal recuperado evita la erosión; cada finca cultivada reduce el riesgo de incendios; cada rebaño que vuelve a pastar conserva ecosistemas únicos; cada embarcación de pesca artesanal que regresa a puerto fortalece la economía de proximidad. El sector primario produce alimentos, pero también biodiversidad, identidad, cultura y cohesión territorial.

Sin embargo, todo ese esfuerzo corre el riesgo de debilitarse si desaparecen los instrumentos que permiten compensar las desventajas estructurales que soporta Canarias. Por eso, hablar de desarrollo rural obliga también a hablar del Programa de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad, el POSEI.

Defender el POSEI no significa únicamente proteger una línea de ayudas. Significa defender el derecho de Canarias a seguir produciendo alimentos, manteniendo población en el medio rural y preservando un paisaje construido durante siglos por generaciones de hombres y mujeres que hicieron posible la vida en unas islas marcadas por la lejanía, la fragmentación territorial y la escasez de recursos.

Desde una perspectiva de justicia social, el POSEI no constituye un privilegio. Responde al reconocimiento que la propia Unión Europea realiza de las singularidades de las regiones ultraperiféricas. La insularidad, la distancia respecto al continente, la limitación del suelo agrícola y los elevados costes del transporte generan desigualdades permanentes que solo pueden corregirse mediante políticas específicas.

Como enseñó Aristóteles, la justicia consiste en tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales, en proporción a sus diferencias. Aplicar idénticas reglas a territorios con condiciones profundamente distintas no genera igualdad, sino nuevas desigualdades. Diluir el POSEI dentro de mecanismos generales de financiación significaría ignorar esa realidad y debilitar la capacidad productiva de Canarias.

La soberanía alimentaria no es un concepto ideológico; es una necesidad estratégica. Un territorio incapaz de producir una parte significativa de los alimentos que consume se vuelve más vulnerable frente a las crisis económicas, energéticas o geopolíticas. Canarias ya depende en gran medida del exterior para abastecerse. Debilitar el sector primario supondría aumentar aún más esa dependencia.

Pero existe otro patrimonio que el POSEI protege y que rara vez aparece reflejado en las estadísticas. Cada viñedo, cada explotación ganadera, cada finca cultivada y cada barco pesquero mantienen vivo un paisaje que constituye una parte esencial de nuestra identidad. No existirían muchos de los espacios que hoy admiramos si alguien no hubiera decidido permanecer en la tierra, cultivar las laderas, cuidar los bancales o salir cada madrugada a faenar.

Defender el desarrollo rural significa también ofrecer oportunidades a las nuevas generaciones. Significa que un joven pueda elegir libremente quedarse en el campo porque encuentra condiciones dignas para desarrollar su proyecto de vida. Significa que el conocimiento heredado dialogue con la innovación tecnológica. Significa demostrar que tradición y modernidad no son conceptos enfrentados, sino aliados.

Resulta esperanzador comprobar que, ante las amenazas que se ciernen sobre el sector primario, personas agricultoras, ganaderas, pescadoras, cooperativas, industria agroalimentaria y organizaciones profesionales han sabido dejar a un lado sus diferencias para defender un objetivo común. Esa unidad constituye una lección para toda la sociedad canaria.

En este Día Mundial del Desarrollo Rural conviene recordar que cuidar el campo y el mar equivale a cuidar nuestro futuro. Gran Canaria ha demostrado que cuando existe planificación estratégica, inversión pública y compromiso político, el desarrollo rural deja de ser un discurso para convertirse en una realidad tangible. Pero ese esfuerzo necesita también herramientas estables como el POSEI, porque ninguna estrategia puede consolidarse si se debilitan los mecanismos que garantizan la viabilidad económica de quienes producen nuestros alimentos.

Sembrar, regar, criar ganado o faenar en nuestras costas no son únicamente actividades económicas. Son actos cotidianos de resistencia, de dignidad y de compromiso con esta tierra. Defender el desarrollo rural es defender la soberanía alimentaria; defender la soberanía alimentaria es defender el paisaje; y defender el paisaje es, en definitiva, defender Canarias.

Porque un pueblo que abandona su campo termina perdiendo una parte de sí mismo. Y Canarias no puede permitirse renunciar ni a la tierra que la alimenta, ni al mar que la sostiene, ni a las personas que, con su trabajo diario, siguen haciendo posible que estas islas tengan futuro.

Diego Fernando Ojeda Ramos, fue concejal del Ayuntamiento de Telde y actualmente es asesor en la Consejería del sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo Insular de Gran Canaria.

La apropiación indebida sistemática en Política

 


La apropiación indebida sistemática en Política

Artículo de José Luis Macías

La apropiación indebida es, en términos jurídicos, un delito contra el patrimonio. Se produce cuando alguien recibe un bien con la obligación de custodiarlo o devolverlo y decide incorporarlo como propio.

Pero existe otra forma de apropiación indebida que no aparece en el Código Penal y que, sin embargo, resulta cada vez más frecuente en la vida pública: apropiarse del trabajo de otros, de los logros colectivos, de las instituciones, del relato y hasta de las esperanzas de una ciudadanía que merece bastante más que propaganda.

La política deja de ser un instrumento al servicio del interés general cuando algunos la convierten en una herramienta de marketing. Cuando importa más la fotografía que la gestión. Cuando el titular pesa más que el resultado. Cuando se intenta convencer a los vecinos de que todo empezó el día en que uno llegó al gobierno.

En Telde llevamos tres años asistiendo precisamente a esa forma de entender la política.

Resulta llamativo comprobar cómo proyectos iniciados durante el mandato anterior desaparecieron deliberadamente del relato oficial para ser presentados como propios o, sencillamente, quedaron guardados en un cajón porque reconocer su origen parecía políticamente inconveniente. Ha ocurrido con actuaciones de asfaltado, con iniciativas sociales como la Mesa de Sinhogarismo, con infraestructuras municipales, con proyectos deportivos y con muchas otras actuaciones que ya estaban planificadas o en marcha.

Paradójicamente, cuando esos mismos proyectos no salen adelante, el discurso cambia de inmediato. Entonces aparece el retrovisor. Entonces la culpa vuelve a ser de quienes gobernaron antes.

Es una estrategia tan repetida que ya forma parte del manual político del actual gobierno: los aciertos son propios; los problemas siempre son heredados.

Sin embargo, los hechos desmontan ese relato.

El actual Alcalde Juan Antonio Peña (CIUCA) y su gobierno (CIUCA-PP-MXT-CC) no recibieron un ayuntamiento quebrado. Todo lo contrario. Encontró unas cuentas municipales saneadas, liquidez en las arcas públicas, pago a proveedores al día, empresas públicas funcionando con normalidad, un contrato de limpieza actualizado tras años de trabajo, el Plan Integral de Jinámar en marcha, los ARRU desarrollándose, planes de asfaltado preparados para continuar, tres escuelas infantiles rehabilitadas y abiertas, incluso la cuarta en camino, y un importante refuerzo de la plantilla municipal con 33 nuevos agentes de Policía Local y 32 trabajadoras sociales y técnicos destinados a fortalecer los servicios públicos.

La verdadera herencia no era un problema económico. La verdadera herencia era una oportunidad.

Y esa oportunidad se ha desperdiciado.

Basta con repasar algunas de las grandes promesas realizadas durante estos tres años.

El Mercado Municipal iba a abrir prácticamente de inmediato. Decenas de titulares, vídeos y publicaciones así lo anunciaban. Estamos en julio de 2026 y continúa cerrado, rodeado de incertidumbre y sin un horizonte cierto para su reapertura.

La limpieza de la ciudad merece un capítulo aparte. Se nos dice que hay más inversión, más maquinaria, más personal, que se le está pagando unos 9 millones de euros al año a la empresa,  o lo que es lo mismo; 750.000,00 € al mes… Hasta se le han regularizado atrasos. Sin embargo, la percepción mayoritaria de los vecinos es justamente la contraria: Telde está más sucia. Cuando preguntamos por esa contradicción en el pleno, la respuesta oficial del Gobierno llega a afirmar que "Telde huele a caramelo". Sobran los comentarios. Que cada vecino mire su barrio y saque sus propias conclusiones.

El Polideportivo Paco Artiles es otro ejemplo paradigmático. El entonces candidato Juan Antonio Peña aseguró que, si llegaba a la Alcaldía, abriría las instalaciones en apenas tres meses. Han pasado tres años, no tres meses. El polideportivo continúa cerrado, sin prestar el servicio que los vecinos y la ciudad necesita y la solución elegida por Juan Antonio Peña (CIUCA) ha sido ceder su explotación durante quince años a la Federación Canaria de Natación, una decisión tomada a dedo y rodeada de una importante controversia política y jurídica.

La movilidad tampoco escapa a esta dinámica. El aparcamiento modular de Arnao, finalizado en 2024, ha servido incluso para almacenar vehículos retirados durante el Carnaval, pero sigue sin ponerse al servicio de los ciudadanos. Lo mismo ocurre con los aparcamientos de San Gregorio y San Juan. Mucha propaganda, numerosas visitas institucionales, fotografías y anuncios. Tres años después, ni una sola plaza disponible para aliviar uno de los principales problemas de movilidad de Telde.

Algo parecido sucede con los planes de asfaltado. Durante este mandato se han dejado perder más de doce millones de euros destinados a renovar las vías públicas, una media cercana a cuatro millones por año. Mientras tanto, el deterioro del firme continúa creciendo en numerosos barrios.

El Mercadillo de Jinámar heredó un Plan Director para ordenar y potenciar el mayor evento comercial semanal del municipio. Hoy la realidad es muy distinta: descontrol organizativo, expansión sin planificación, conflictos continuos y denuncias por presiones a empleados públicos. Otra oportunidad desaprovechada.

La gestión de los recursos humanos tampoco resiste un análisis serio. Tres años después, los 33 nuevos agentes de Policía Local continúan pendientes de culminar su incorporación definitiva. Las trabajadoras sociales afectadas por situaciones de fraude de ley siguen sin una solución estable y numerosos empleados municipales permanecen en una incertidumbre administrativa impropia de una administración moderna.

Mientras tanto, áreas estratégicas como Contratación cuentan hoy con menos personal que cuando Juan Antonio Peña (CIUCA) comenzó su mandato, debilitando precisamente el departamento encargado de impulsar inversiones, licitaciones y ejecución de proyectos.

Y si hay un ámbito donde la ausencia de planificación resulta especialmente preocupante es en los Servicios Sociales. Tres años después no existe un plan integral para combatir una realidad dramática: el 31,2 % de la población de Telde se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Son más de 32.700 personas. Solo en Jinámar esa cifra supera las 10.900 personas, más del 60 % de su población. Detrás de estos porcentajes hay cientos de personas y familias que tienen dificultades para cubrir necesidades básicas y que luchan cada día por salir adelante. Ayudarles y blindar su dignidad debe ser la principal prioridad de cualquier gobierno.

El deporte tampoco ha escapado al abandono. Mientras otros municipios avanzan con nuevas instalaciones, apoyan a sus clubes e impulsan inversiones permanentes, en Telde cientos de deportistas siguen esperando mejoras que nunca llegan. El deporte parece existir únicamente para las fotografías institucionales.

Todo ello evidencia un mismo patrón.

La comunicación institucional ha terminado sustituyendo a la gestión. El anuncio ha sustituido al resultado. El vídeo ha sustituido a la ejecución. El relato ha sustituido a la planificación.

El ejemplo más evidente es la ejecución presupuestaria. En 2024 el Ayuntamiento dejó sin ejecutar cerca de 78 millones de euros sobre un presupuesto de 118 millones. Posteriormente fue necesario realizar ajustes impuestos por el Estado. Ahora, en 2026, todo apunta a que la historia vuelve a repetirse.

Porque no basta con disponer de recursos económicos.

Hay que saber convertirlos en obras, inversiones, empleo, servicios públicos y oportunidades para la ciudadanía.

Gobernar no consiste en emocionar permanentemente.

Gobernar consiste en resolver.

La ciudadanía entiende perfectamente que todos los gobiernos reciben problemas heredados. Lo que espera es que, después de tres años, quienes asumieron esa responsabilidad sean capaces de ofrecer soluciones y no únicamente explicaciones.

Porque llega un momento en que el tiempo deja de ser una excusa para convertirse en responsabilidad.

La apropiación indebida más preocupante no consiste únicamente en apropiarse de un proyecto ajeno o de un mérito político. Consiste en apropiarse de la ilusión de toda una ciudad prometiendo soluciones inmediatas para terminar ofreciendo únicamente titulares, vídeos y explicaciones.

Telde merece un gobierno que hable menos del pasado y construya mucho más el futuro.

La política no consiste en apropiarse del trabajo ajeno ni en buscar culpables cuando aparecen dificultades. Consiste en asumir responsabilidades, gestionar con rigor y dejar una ciudad mejor de la que uno encontró.

Y, tres años después, esa sigue siendo la gran asignatura pendiente del gobierno de Juan Antonio Peña.

José Luis Macías Alonso es Concejal y Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde.

 


viernes, 3 de julio de 2026

 Intervención de José Luis Macías, portavoz de Nueva Canarias Telde, durante el Pleno correspondiente al mes de junio 2026


Agradecimiento a Ramón Pérez Cabrera (Acercándonos a nuestra cultura), autor del video completo del Pleno.

Entrevista a José Luis Macías en el programa "Hablando con Gachi Rojo" de PCL Radio

 


Entrevista a José Luis Macías en el programa "Hablando con Gachi Rojo" de PCL Radio




Agradecimientos al programa y a la emisora.

Nueva Canarias celebra que el Gobierno de Telde actúe finalmente para poner fin a los vertidos de aguas fecales en el Barranco de los Ríos

 

Nueva Canarias celebra que el Gobierno de Telde actúe finalmente para poner fin a los vertidos de aguas fecales en el Barranco de Los Ríos.

El portavoz de Nueva Canarias Telde, José Luis Macías, recuerda que la formación denunció reiteradamente esta situación, la llevó al Pleno municipal y reclamó durante meses una actuación urgente para proteger la salud pública y el medio ambiente.

Nueva Canarias-Bloque Canarista Telde ha mostrado su satisfacción tras conocer la aprobación, por parte de la Junta de Gobierno Local extraordinaria y urgente, de la declaración de emergencia para ejecutar las obras de la Dotación Provisional del Colector de Saneamiento en el Barranco Real, en el tramo comprendido entre Valle de Los Nueve y Las Longueras, con una inversión estimada de 411.698,72 euros.

El portavoz de Nueva Canarias Telde, José Luis Macías, señaló que "nos congratulamos de que el Gobierno municipal haya decidido actuar de una vez ante un problema que veníamos denunciando de forma reiterada desde hace meses. Lo importante nunca ha sido quién hacía la denuncia, sino que se solucionara una situación que estaba provocando un grave perjuicio ambiental y un evidente problema de salubridad".



Macías recordó que la formación nacionalista alertó públicamente de la existencia de estos vertidos de aguas fecales, reclamó una actuación urgente mediante diferentes iniciativas y trasladó esta problemática al Pleno del Ayuntamiento, advirtiendo del deterioro que estaba sufriendo el Barranco de Los Ríos y el Corredor Paisajístico del Valle de Los Nueve, así como de los riesgos para la salud pública, la fauna, la flora y el entorno natural.

"Cuando ejercemos nuestra labor de oposición lo hacemos con responsabilidad, defendiendo el interés general y dando voz a las preocupaciones que nos trasladan los vecinos. En este caso hemos insistido una y otra vez porque entendíamos que no cabía seguir esperando mientras continuaban produciéndose vertidos de aguas fecales en un espacio de enorme valor ambiental", afirmó el portavoz.

Macías considera que la declaración de emergencia aprobada por el Gobierno municipal evidencia la gravedad de la situación denunciada y espera que las obras comiencen cuanto antes para poner fin de manera definitiva a un problema que "nunca debió prolongarse durante tanto tiempo".



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