Hay películas que trascienden el cine para convertirse en auténticas
lecciones de ciudadanía. Una de ellas es 12 Hombres sin Piedad, la obra
maestra protagonizada por Henry Fonda que nos recuerda que la justicia,
la verdad y las decisiones importantes exigen reflexión, análisis y,
sobre todo, capacidad para cuestionar aquello que aparentemente parece
evidente.
La historia gira en torno a un jurado que debe decidir el futuro de
un joven acusado de asesinato. Once de los doce miembros consideran que
es culpable. Sin embargo, uno de ellos plantea una cuestión fundamental:
¿existe alguna duda razonable?
No afirma que el acusado sea inocente. No pretende imponer su
criterio. Simplemente invita a pensar, a analizar los hechos y a
comprobar si las conclusiones alcanzadas hasta ese momento resisten un
examen riguroso.
Esa reflexión resulta especialmente pertinente para la realidad política que vive hoy la ciudad de Telde.
En menos de un año, los ciudadanos estarán llamados a emitir su
propio veredicto sobre la gestión desarrollada por el alcalde Juan
Antonio Peña y el gobierno formado por CIUCA, Partido Popular, Más por
Telde y Coalición Canaria.
Y la pregunta que deberíamos hacernos todos es sencilla:
¿Existen dudas razonables sobre la gestión realizada durante estos tres años? Creo sinceramente que sí.
No hablamos de opiniones subjetivas, simpatías personales o
diferencias ideológicas. Hablamos de hechos contrastables que cualquier
ciudadano puede observar recorriendo los barrios, hablando con los
colectivos vecinales, con los clubes deportivos, con las familias o con
los trabajadores municipales, etc.
Porque después de tres años de mandato, la sensación generalizada es que Telde carece de un proyecto de ciudad.
La improvisación ha sustituido a la planificación. Los titulares han
sustituido a la gestión. La propaganda ha sustituido a los resultados.
Mientras el gobierno municipal anuncia constantemente iniciativas futuras, la realidad del día a día sigue deteriorándose.
La plantilla municipal de Telde agoniza sin una planificación clara
que garantice la atención adecuada a los ciudadanos, especialmente, a
las personas más vulnerables.
Los barrios continúan deteriorados, obsoletos, esperando mejoras
básicas en limpieza, asfaltado, parques, accesibilidad y equipamientos
públicos.
Las instalaciones deportivas presentan un deterioro creciente que afecta directamente a miles de deportistas y familias.
Los servicios públicos muestran síntomas evidentes de agotamiento e incapacidad.
Y mientras tanto, la ciudad continúa sin conocer cuál es el modelo de
desarrollo que este gobierno propone para los próximos años.
Las dudas razonables aparecen, además, cuando observamos situaciones
como la del asentamiento ilegal de Hoya del Pozo y Playa del Hombre y
otros que han surgido recientemente.
Más de un año después de los compromisos adquiridos públicamente por
el alcalde, la situación en este sector de la costa teldense no solo
permanece sin resolver, sino que se ha agravado. La falta de actuación
ha perjudicado tanto a los vecinos afectados como a las propias personas
que viven en condiciones indignas en ese asentamiento.
Las dudas razonables aparecen cuando analizamos la organización del
Carnaval de Telde 2026. La ausencia de planificación, los retrasos, las
improvisaciones y las dificultades organizativas han generado una
sensación de descoordinación impropia de una ciudad como la nuestra.
Las dudas razonables también surgen cuando observamos el caso del
Polideportivo Paco Artiles. Una instalación cerrada desde 2021, cuya
reapertura sigue acumulando retrasos, incertidumbres y preguntas que
todavía esperan respuestas claras. Una infraestructura fundamental para
la ciudad que continúa sin prestar servicio a los miles de usuarios que
durante años hicieron uso de ella.
Pero las dudas razonables no terminan ahí. Aparecen cuando vemos el
estado del Polideportivo Rita Hernández, las deficiencias denunciadas en
diversas instalaciones deportivas municipales o el progresivo abandono
que denuncian clubes y deportistas.
Aparecen cuando conocemos la incertidumbre generada en torno al
Centro Ocupacional Cruz de Jerez y las preocupaciones expresadas por
trabajadores, usuarios y familias respecto al futuro de un servicio
esencial para personas con discapacidad y dependencia.
Y aparecen, sobre todo, cuando observamos que muchas de estas
situaciones no responden a problemas sobrevenidos, sino a la ausencia de
una hoja de ruta clara para gobernar la ciudad.
Resulta especialmente llamativo porque el actual Alcalde, Juan
Antonio Peña (CIUCA) y su Gobierno (CIUCA-PP-MXT-CC) recibieron un
Ayuntamiento con:
Recibió un Ayuntamiento con su estado económico y financiero plenamente saneado.
Recibió un Ayuntamiento con estabilidad financiera.
Con pagos a proveedores normalizados.
Con nuevos efectivos policiales incorporados.
Con recursos económicos extraordinarios disponibles para ejecutar proyectos.
Con empresas públicas operativas.
Con escuelas infantiles recuperadas y funcionando.
Con decenas de proyectos ya iniciados y dotados presupuestariamente.
Sin embargo, tres años después, la sensación predominante es la de
una ciudad que ha perdido impulso y capacidad de respuesta en lo más
básico.
Por eso resulta legítimo plantear una comparación objetiva entre este
mandato y los anteriores. No para alimentar enfrentamientos partidistas.
No para reabrir debates del pasado. Sino para evaluar resultados.
Y hacerlo, además, teniendo en cuenta las enormes dificultades que
afrontaron los gobiernos municipales entre 2015 y 2023: planes de
ajuste, restricciones de contratación, pandemia Covid-19, crisis
económicas, sentencias judiciales complejas, servicios desmantelados o
múltiples obstáculos administrativos, entre otras.
La ciudadanía merece comparar. Merece analizar. Merece decidir con
información. Porque gobernar no consiste únicamente en comunicar.
Gobernar significa planificar, gestionar, ejecutar, resolver problemas y
hacer la oportuna dación de cuentas a la ciudadanía.
Y es precisamente ahí donde surgen muchas de las dudas razonables que
hoy existen sobre la continuidad de este Gobierno, carente a todas
luces de proyecto político.
Frente a esta situación, Nueva Canarias–Bloque Canarista representa una alternativa seria, honesta y preparada.
Una organización libre de corrupción.
Una organización que no ampara el transfuguismo.
Una organización con experiencia de gestión acreditada.
Pero, sobre todo, una organización que dispone de un proyecto de ciudad y un equipo para desarrollarlo.
Un proyecto que entiende que Telde necesita recuperar la
planificación estratégica, fortalecer sus servicios públicos, modernizar
sus infraestructuras, apoyar a sus barrios e impulsar la actividad
económica y comercial para volver a situar a las personas en el centro
de la acción política.
No se trata de mirar al pasado con nostalgia. Se trata de construir el futuro con responsabilidad.
El verdadero debate que debe afrontar Telde no es quién ocupa un
cargo ni quién aparece en más fotografías. La cuestión fundamental es
otra:¿Está avanzando nuestra ciudad al ritmo que merece, debe y puede
según la capacidad económica? Y si la respuesta genera dudas razonables,
tal vez haya llegado el momento de abrir una reflexión colectiva sobre
el futuro que queremos construir entre todos.
Porque las ciudades, al igual que los jurados de 12 Hombres sin
Piedad, toman sus mejores decisiones cuando sustituyen los prejuicios
por los hechos, el ruido por el análisis y la propaganda por la
verdad. Telde merece esa reflexión. Y también merece un futuro mejor.
José Luis Macías Alonso es portavoz de Nueva Canarias–Bloque
Canarista en el Ayuntamiento de Telde y secretario general de Nueva
Canarias-Bloque Canarista Telde.