martes, 27 de octubre de 2026

La papeleta que hace país

 


La papeleta que hace país


Hay sueños que tardan tanto en encontrar su camino que casi aprendemos a vivir con su ausencia. El de una izquierda canaria capaz de reunir nuestras esperanzas, defender nuestra tierra y hablar con voz propia es uno de ellos. Durante demasiado tiempo, muchas personas hemos llegado ante las urnas con la sensación de tener que repartir nuestras convicciones entre distintas papeletas, dejando siempre alguna parte de nosotras fuera del sobre.

Por eso, la posibilidad de concentrar ese anhelo en Unidad del Pueblo Canario, UPC, tiene un significado que va más allá de unas siglas. Recoge la esperanza de quienes queremos una Canarias justa, consciente de su identidad y capaz de decidir su futuro. Una tierra en la que el bienestar de su gente y la igualdad entre mujeres y hombres orienten las decisiones políticas.

Ahora nos corresponde convertir esa esperanza en fuerza compartida.

La papeleta útil debe poder explicarse desde la vida cotidiana. Desde la preocupación de quien busca una casa y descubre que su salario apenas alcanza para alquilar una habitación. Desde la incertidumbre de quien espera una consulta médica. Desde el esfuerzo de las familias y del profesorado por sostener una escuela pública con recursos suficientes. Desde el cansancio de quienes encadenan el trabajo remunerado con las tareas de la casa y los cuidados. Desde la espera de una persona dependiente que necesita apoyos para vivir con dignidad y desde la soledad de una persona mayor que necesita compañía, atención y seguridad.

Ahí debe demostrar su utilidad nuestra papeleta: en su capacidad para mejorar la vida y corregir las desigualdades que condicionan las oportunidades de cada persona.

Cuando hablo de defender lo público, pienso también en mi madre y en mi padre. Recuerdo cuando en Las Remudas solo había un colegio y el barrio necesitaba otro. Mis padres, junto a las vecinas y los vecinos, llegaron a cortar el tráfico en la autopista para reclamar la construcción del que hoy es el Guillermina Brito. Aquella reivindicación tenía el rostro de las familias del barrio y el futuro de sus hijas e hijos como horizonte.

Con los años, uno comprende mejor el valor de aquello. Detrás de un colegio hay aulas, libros y patios, pero también una historia de organización vecinal, de insistencia y de personas que decidieron dar un paso al frente. Para mí, el Guillermina Brito guarda también esa memoria: la de mi familia y la de un barrio que se unió para exigir una respuesta a una necesidad compartida.

En esa memoria quiero reconocer expresamente a las mujeres. A nuestras madres y abuelas, a tantas vecinas cuya contribución a la vida comunitaria merece ocupar su lugar en el relato de nuestras conquistas. Sus nombres, sus decisiones y su participación política forman parte de la historia de nuestros barrios.

De aquella experiencia nace una parte de mi manera de entender la política. Aprendí que los derechos necesitan personas dispuestas a defenderlos y que la unión puede abrir caminos donde antes solo había desatención. Hoy, cuando hablamos de concentrar fuerzas, reconozco aquella misma convicción: la organización colectiva puede conseguir que las necesidades de nuestra gente se conviertan en prioridades públicas.

La izquierda canaria tiene que disputar también el significado de la palabra Canarias. Demasiadas veces se ha pronunciado en discursos que después han dejado intactas las desigualdades. Amar esta tierra exige comprometerse con las personas que la habitan. Exige defender sus derechos cuando hacerlo incomoda a los poderes económicos y cuando obliga a rechazar acuerdos que perjudican a la mayoría. Exige también que las mujeres participen en igualdad en las decisiones sobre nuestro presente y nuestro futuro.

Frente al insularismo que representa ATI - Coalición Canaria, necesitamos un proyecto de país donde cada isla encuentre su lugar y ninguna tenga que levantar su bienestar sobre el olvido de las demás. Canarias merece respeto, inversiones y oportunidades. Esa dignidad debe alcanzar a todo el archipiélago, a cada pueblo y a cada barrio. La solidaridad entre islas es una de las tareas pendientes de nuestra construcción nacional.

También debemos exigir coherencia a quienes prometen poner primero Canarias. Esa promesa pierde su sentido cuando termina subordinada a pactos con la derecha y la ultraderecha que comprometen los derechos sociales y la igualdad que decimos defender. Las prioridades se reconocen en los presupuestos, en los servicios que se sostienen y en las decisiones que se toman cuando llega el momento de elegir.

Queremos elegir lo público. Queremos hacerlo desde una perspectiva feminista, capaz de reconocer quién encuentra más obstáculos, quién dispone de menos recursos y sobre quién recaen las responsabilidades que deberían ser compartidas.

Queremos una sanidad que cuide con dignidad, con profesionales suficientes y con tiempo para escuchar. Una sanidad donde el código postal, la isla de residencia o el dinero disponible no determinen la atención. Que atienda la salud de las mujeres en todas las etapas de su vida, escuche sus síntomas sin prejuicios y garantice sus derechos sexuales y reproductivos.

Queremos una educación canaria de calidad, que piense en canario y abra las ventanas al mundo desde el conocimiento de nuestra propia casa. Que enseñe nuestra historia, nuestra geografía, nuestra literatura y nuestra memoria indígena. Que recupere también las aportaciones de las mujeres a nuestra cultura, a la ciencia, al trabajo y a las luchas sociales.

Una escuela donde cada niña pueda imaginar su futuro con libertad y cada niño aprenda que cuidar, escuchar y expresar sus emociones forma parte de una vida plena. Una educación que enseñe igualdad, consentimiento y respeto a la diversidad, y que ayude a prevenir las violencias machistas desde sus raíces.

Queremos que la vivienda vuelva a significar hogar. Que la juventud pueda imaginar su futuro cerca de los suyos. Que ninguna familia tenga que vivir pendiente de una subida de alquiler que la expulse de su barrio. Que las familias monomarentales encuentren apoyos suficientes y que una mujer que sufre violencia machista disponga de una alternativa habitacional segura para reconstruir su vida.

Queremos salarios dignos e igualdad retributiva. Empleos con derechos, estabilidad y posibilidades reales de promoción. Que la maternidad y las responsabilidades de cuidado dejen de penalizar las trayectorias laborales de las mujeres. Que los hombres asumamos nuestra parte en la crianza, en la casa y en la atención a quienes necesitan apoyo. La corresponsabilidad se demuestra en el tiempo que dedicamos y en las obligaciones que asumimos cada día.

Queremos una Canarias que acompañe y cuide a las personas mayores. Que reconozca cuanto han aportado y garantice pensiones suficientes, viviendas accesibles, atención cercana y espacios donde seguir participando y decidiendo. Que preste especial atención a las mujeres mayores que han dedicado años al cuidado familiar y llegan a esta etapa con menos recursos y protección económica. Que combata la soledad no deseada y respete la autonomía, los afectos y la voluntad de cada persona.

Queremos que las personas en situación de dependencia reciban a tiempo las prestaciones, los servicios y los apoyos que necesitan. Que puedan desarrollar su proyecto de vida y decidir dónde y cómo vivir, con ayuda a domicilio, asistencia personal, centros de día y atención residencial pública suficiente y de calidad. Detrás de cada expediente hay una persona cuya vida sigue transcurriendo mientras espera.

Y queremos cuidar también a quienes cuidan. A tantas mujeres que sostienen jornadas interminables de atención, muchas veces a costa de su salud, de su empleo y de su descanso. Queremos servicios públicos que permitan repartir esa responsabilidad, apoyos y respiro para las familias, y condiciones laborales dignas para quienes trabajan profesionalmente en los cuidados.

Queremos, además, una Canarias donde las mujeres puedan vivir libres de violencias machistas. Con recursos de prevención, protección y atención integral; con servicios accesibles en todas las islas y con instituciones que escuchen y acompañen. La libertad se hace concreta cuando una mujer puede caminar, trabajar, relacionarse y decidir sobre su vida sin miedo.

Estos derechos tienen historia. Hubo quienes se organizaron, hicieron huelga, soportaron represalias y dedicaron buena parte de su vida a conquistarlos. Cada avance lleva detrás nombres que a veces hemos olvidado: mujeres que abrieron caminos, personas trabajadoras que defendieron a sus compañeras y compañeros, familias que reclamaron escuelas, barrios que exigieron centros de salud.

Yo encuentro algunos de esos nombres en mi propia casa y en mi barrio. Muchas de aquellas personas son hoy nuestros mayores. Defender su dignidad es también honrar su lucha y continuarla allí donde persisten la desigualdad y el abandono.

Por eso importa reunir las papeletas de la izquierda canaria en UPC. Para que tantas convicciones dispersas puedan encontrarse y adquirir capacidad de decisión. Para que la indignación tenga un cauce y la esperanza, una tarea. Para llevar a las instituciones una voz que responda ante nuestra gente y mantenga sus compromisos con la justicia social y la igualdad cuando empiecen las negociaciones.

La unidad requiere generosidad. Requiere reconocer lo que compartimos y trabajar con honestidad sobre nuestras diferencias. Requiere también compartir el poder, garantizar la participación de las mujeres y escuchar sus propuestas. Ninguna sigla puede valer más que el derecho de una persona a vivir con dignidad. Ninguna ambición particular debería pesar más que la posibilidad de construir una alternativa para nuestro pueblo.

Defendemos los derechos de las personas que viven, trabajan, cuidan y sueñan Canarias. De quienes nacieron aquí y de quienes llegaron para compartir su destino con el nuestro. De quienes empiezan a caminar y de quienes necesitan una mano para seguir haciéndolo. Un país se construye también con esos afectos, con esas manos y con esa voluntad de pertenecer.

El sueño de poder elegir una izquierda canaria unida empieza a tomar cuerpo. Ahora necesita nuestra participación, nuestra exigencia y nuestro compromiso. Necesita una mirada feminista que atraviese sus propuestas y se traduzca en recursos, derechos y decisiones.

Que al depositar la papeleta podamos pensar en la casa que alguien necesita, en la consulta que no debe demorarse, en el aula donde una niña descubre que puede llegar tan lejos como se proponga. En la trabajadora que merece un salario digno, en la mujer que necesita vivir sin miedo y en la persona que espera ayuda para levantarse cada mañana. En quienes cuidan y necesitan descanso. En nuestros mayores, que merecen compañía y tranquilidad.

Yo pensaré también en mi madre y en mi padre, en las vecinas y los vecinos de Las Remudas y en aquel colegio que reclamaron juntos. En lo que fueron capaces de hacer por el futuro de sus hijas e hijos. Y en la responsabilidad que tenemos de continuar ese esfuerzo, para que quienes vengan después encuentren una Canarias más justa, más igualitaria y más libre.

Que ese pequeño gesto lleve dentro una voluntad inmensa: hacer de Canarias un lugar donde todas las personas puedan vivir con dignidad y mirar el porvenir con esperanza.

Diego Ojeda Ramos fue concejal del Ayuntamiento de Telde.


lunes, 26 de octubre de 2026

¿Y si tuviéramos que quitarnos el Sombrero?

 


¿Y si tuviéramos que quitarnos el Sombrero?

Reflexión de Palmira Déniz Verona...

¿Y si tuviéramos que quitarnos el Sombrero?

Una reflexión sobre la memoria, las mujeres y la fragilidad de nuestras libertades.

Se acercan las elecciones del 29 de noviembre y, entre tantos discursos, promesas y confrontaciones, conviene detenerse en una certeza incómoda: la libertad puede perderse.

Quizá porque hemos nacido o crecido en una sociedad democrática, hemos terminado por considerar que determinados derechos nos pertenecen para siempre. Que nadie podrá arrebatarnos la posibilidad de estudiar, trabajar, votar, amar libremente o decidir sobre nuestros cuerpos.

Pero la historia nos recuerda que los derechos no son irreversibles.

Y pienso especialmente en las mujeres. En esa mitad de la población que, durante siglos, ha tenido que conquistar prácticamente cada espacio de libertad que hoy ocupa.

Algunos discursos actuales idealizan el regreso a los valores tradicionales y evocan una sociedad donde el destino de una mujer parecía escrito desde su nacimiento: casarse, tener hijos, cuidar de la familia y permanecer bajo la autoridad masculina.

Una sociedad donde muchas mujeres no podían desarrollar su vocación, disponer libremente de sus recursos o abandonar un matrimonio infeliz.

Recuperar determinados modelos familiares también implica decidir quién asumirá los cuidados, quién renunciará a su carrera profesional y quién perderá autonomía económica.

Cuando la maternidad se convierte en una cuestión patriótica, está en juego si se protege la libertad de ser madres o si se convierten nuestros cuerpos en instrumentos al servicio de una determinada idea de estado español.

Y cuando se cuestionan las políticas de igualdad, la existencia de la violencia machista o las desigualdades laborales, se corre el riesgo de borrar problemas que siguen afectando a millones de personas.

No se trata de enfrentar a mujeres y hombres. Se trata de comprender que una sociedad donde una parte de la población pierde libertad termina siendo menos libre para todas las personas.

La historia española contiene demasiadas respuestas.

El 1 de octubre de 1931, las Cortes de la Segunda República reconocieron el sufragio femenino. Clara Campoamor defendió entonces algo que hoy debería parecernos incuestionable: que las mujeres tenían derecho a participar en las decisiones políticas de su país.

El 19 de noviembre de 1933, las españolas votaron por primera vez en unas elecciones generales.

Después llegaron la Guerra Civil, la dictadura y décadas de ausencia de libertades democráticas. Las elecciones libres no regresarían hasta 1977, mientras las mujeres habían tenido que soportar, además, un sistema jurídico y social que restringía profundamente su autonomía.

Pienso también en las mujeres de la Generación del 27, nuestras Sin sombrero.

En Maruja Mallo, Margarita Manso, Concha Méndez, María Teresa León, Ernestina de Champourcín y en nuestra Josefina de la Torre.

Mujeres que quisieron pensar, crear y vivir sin pedir permiso.

Siempre me ha fascinado aquel gesto de Maruja Mallo y Margarita Manso, acompañadas por Federico García Lorca y Salvador Dalí, cuando se quitaron el sombrero en la Puerta del Sol de Madrid.

Un gesto pequeño, casi cotidiano para nuestra mirada actual, pero profundamente transgresor en aquella época.

Quitarse el sombrero era desafiar una convención social. Era mostrar públicamente que sus pensamientos les pertenecían, que sus ideas no necesitaban permanecer escondidas bajo las normas de una sociedad que pretendía decidir por ellas.

Casi un siglo después, aquel gesto conserva toda su fuerza simbólica.

Volver a quitarnos el sombrero.

Quitarnos los miedos, los silencios, las culpas y las obediencias heredadas.

Recordar que podemos ser madres o no serlo, vivir solas o acompañadas, amar a quien queramos, dedicarnos a la ciencia, al arte, al deporte, a la política o simplemente construir una vida que responda a nuestros propios deseos.

Porque la libertad no consiste únicamente en que la ley reconozca nuestros derechos. Consiste también en disponer de las condiciones necesarias para ejercerlos.

De poco sirve hablar de igualdad si una mujer tiene que abandonar su trabajo para cuidar a sus mayores, si teme regresar sola a casa, si soporta violencia en su relación o si encuentra obstáculos para ocupar espacios de decisión.

Y tampoco podemos olvidar que las desigualdades se agravan cuando a la condición de mujer se suman la pobreza, la discapacidad, el racismo, la situación migratoria u otras formas de discriminación.

Por eso el feminismo no debería entenderse como una lucha exclusiva de las mujeres, sino como una aspiración democrática compartida.

Una sociedad más igualitaria también necesita hombres capaces de cuestionar los privilegios heredados, compartir los cuidados y comprender que la libertad de las mujeres no supone una pérdida de la suya.

Se acercan las elecciones y pienso en Clara Campoamor, en las Sinsombrero, en nuestras madres y abuelas, pero, sobre todo, en las niñas que vienen detrás.

Me gustaría que nunca tuvieran que dudar de su derecho a decidir sobre sus cuerpos, amar libremente u ocupar cualquier espacio de nuestra sociedad.

Que sus sueños no tengan que permanecer guardados en sus cabezas como una utopía.

Que puedan vivir sin miedo, sin obediencias impuestas y sin tener que agradecer derechos que les pertenecen por el simple hecho de ser personas.

Quizá esa sea la verdadera responsabilidad de nuestra generación: no limitarnos a disfrutar de las libertades heredadas, sino garantizar que quienes vengan después encuentren una sociedad más justa, más pacífica y más igualitaria.

Tal vez solo necesitemos mirar hacia atrás para comprender cuánto costó conquistar la libertad.

Porque nuestros cuerpos son nuestros, nuestras vidas nos pertenecen y nuestra libertad no debería estar nunca en discusión.

Y si algún día vuelven a pedirnos que bajemos la cabeza, recordemos a aquellas mujeres que decidieron descubrirla para dejar volar sus pensamientos.

Como nos recuerda a Clara Campoamor:

«La libertad se aprende ejerciéndola».

 

Palmira Déniz Verona es secretaria de Igualdad, Feminismo y Diversidad de Nueva Canarias Telde.

 


viernes, 23 de octubre de 2026

Ordenar Telde para diseñar su futuro

 


ORDENAR TELDE PARA DISEÑAR SU FUTURO

Telde no tiene otra alternativa: necesita recuperar su capacidad de planificar, gestionar y ejecutar su proyecto de ciudad. Para conseguirlo, propongo tres prioridades: actualizar el Plan General de Ordenación (PGO), reactivar los instrumentos de planeamiento municipal que permitan desarrollar nuevos proyectos y reforzar los equipos técnicos y jurídicos del área de Urbanismo. No podemos seguir aplazando decisiones que afectan a la vida de miles de personas, porque es urgente facilitar el acceso a la vivienda, impulsar la actividad económica, generar empleo y mejorar nuestros barrios.

Defiendo un Ayuntamiento que ofrezca respuestas, acompañe las iniciativas y convierta las propuestas en realidades, porque gobernar una ciudad también significa anticiparse a sus necesidades, resolver sus problemas y aprovechar sus oportunidades.

Nuestro Plan General tiene su origen en 2003. Desde entonces, han transcurrido 23 años, casi un cuarto de siglo en el que, para bien en unos casos y para mal en otros, se ha transformado Telde. Somos una ciudad de 104.000 personas, con decenas de barrios, con zonas industriales de importancia no solo para el municipio sino en el conjunto de la Isla, con un extenso litoral y un enorme potencial de desarrollo. ¿Este potencial se está optimizando al máximo? Creemos que no porque seguimos arrastrando problemas de ordenación y actuaciones pendientes que condicionan nuestro crecimiento.

Necesitamos revisar cómo hemos desarrollado el territorio, corregir los desequilibrios y adaptar la planificación a las necesidades actuales de vivienda, movilidad y servicios. El PGO establece las grandes reglas de ordenación, pero existen otros instrumentos urbanísticos que permiten impulsar actuaciones concretas. Por eso debemos trabajar en su actualización sin paralizar los proyectos que puedan desarrollarse legalmente con el planeamiento vigente. No podemos esperar a tener el Telde del mañana perfectamente dibujado si no empezamos a resolver los problemas de hoy.

Las consecuencias de esta situación tienen nombres y apellidos. En marzo de 2025 conocimos que las licencias de obra mayor habían pasado de 123 en 2021 a solo 18 en 2024. ¡Han leído bien!, una caída brutal  superior al 85 %. Detrás de esas cifras hay jóvenes que no pueden iniciar su proyecto de vida, familias que esperan para construir o rehabilitar sus viviendas, autónomos que necesitan abrir sus negocios y empresas dispuestas a invertir y crear empleo. Cada retraso genera incertidumbre, incrementa los costes y puede acabar frustrando una iniciativa. Detrás de cada expediente urbanístico hay personas, recursos económicos, ilusiones y decisiones importantes. Por eso, como señalamos en las primeras líneas de esta reflexión, hay que actualizar el PGO , y para ello, me comprometo, si así lo decide la ciudadanía, a crear una Concejalía de Urbanismo con personal suficiente, coordinación entre departamentos y procedimientos ágiles, transparentes y seguros. Quien presente un proyecto debe recibir información clara, respuestas y plazos razonables. La acción política y la Administración pública tienen que facilitar las soluciones, siempre dentro de la legalidad, y no convertirse en un obstáculo añadido.

Tenemos ejemplos de los que aprender. Bilbao transformó antiguos espacios industriales y portuarios en nuevas zonas de actividad y convivencia, Pontevedra recuperó espacio urbano para las personas y Vitoria-Gasteiz actualizó su Plan General para responder a nuevos desafíos territoriales. Son ciudades diferentes, pero comparten una enseñanza: los cambios importantes necesitan planificación, continuidad y capacidad para llevarlos a cabo. Telde debe encontrar su propio camino. Propongo una estrategia municipal de desarrollo urbano con prioridades, recursos y plazos definidos, que permita impulsar vivienda pública y asequible, regenerar nuestros barrios, modernizar las zonas industriales, recuperar espacios deteriorados y mejorar las conexiones entre los distintos núcleos. Una estrategia construida con la participación de vecinos, profesionales y sectores económicos. No se trata de copiar lo que hacen otros, sino de aprovechar las experiencias que funcionan para resolver nuestras propias necesidades. Menos proyectos eternamente pendientes y más actuaciones que mejoren la vida de la gente.

Llevo muchos años recorriendo nuestros barrios, participando en el movimiento asociativo y escuchando a quienes viven y trabajan en Telde. Y tengo algo claro: nuestra ciudad no necesita empezar de cero, sino aprovechar todo lo bueno que ya tiene y afrontar con decisión aquello que lleva demasiado tiempo esperando. Contamos con talento, iniciativa, recursos y una ciudadanía comprometida con su tierra. Nuestros padres y abuelos contribuyeron con esfuerzo a construir el Telde que conocemos; ahora nos corresponde cuidar ese legado y abrir nuevas oportunidades para las siguientes generaciones. No podemos afrontar los desafíos del mañana sin ordenar lo heredado y actualizar lo que necesitamos hoy. Ese es el compromiso que defiendo: ordenar el pasado, resolver el presente y preparar el futuro. Un futuro con más oportunidades, mejores servicios y una ciudad que avance sin dejar atrás a ninguno de sus vecinos ni de sus barrios.

José Luis Macías Alonso
es Portavoz de Nueva Canarias–Bloque Canarista en el Ayuntamiento de Telde Y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde. 


Nueva Canarias Telde se reúne con la plataforma «SALVAR EL BARRANCO DE LOS CERNÍCALOS» para impulsar la recuperación y protección de este espacio natural

 


Nueva Canarias Telde se reúne con la plataforma «Salvar el Barranco de los Cernícalos» para impulsar la recuperación y protección de este espacio natural

 

La formación se compromete a trasladar las demandas ciudadanas a las administraciones competentes y a trabajar en la búsqueda de soluciones para preservar este enclave de gran valor ambiental.


Los concejales de Nueva Canarias Telde Álvaro Monzón y José Luis Macías mantuvieron esta mañana una reunión con representantes vecinales y de la Plataforma Ciudadana Independiente “Salvar el Barranco de los Cernícalos”, con el objetivo de conocer de primera mano sus demandas, escuchar sus preocupaciones y establecer una agenda de trabajo para impulsar la recuperación y conservación de este espacio natural.

 

Durante el encuentro, los representantes de la plataforma expusieron la delicada situación que atraviesa el barranco, especialmente tras los efectos de la borrasca Therese, en marzo de 2026, cuyos desprendimientos han alterado distintos tramos del cauce natural del agua. Esta situación afecta al equilibrio del ecosistema y dificulta el abastecimiento de agua para agricultores, ganaderos y regantes de la zona.

 

El candidato a la Alcaldía de Telde, José Luis Macías, destacó la importancia de escuchar directamente a quienes conocen y defienden este entorno, así como de convertir sus reivindicaciones en una agenda de trabajo que permita avanzar hacia soluciones concretas.

 

«El Barranco de los Cernícalos es un patrimonio natural que tenemos la responsabilidad de proteger. No basta con reconocer su valor; necesitamos que las administraciones se coordinen, escuchen a los vecinos y actúen. Vamos a trasladar estas demandas a los responsables públicos y a trabajar para que se estudien y se impulsen las soluciones que este espacio necesita», señaló Macías.

 

Desde Nueva Canarias Telde recuerdan que recientemente han recorrido el barranco y sus senderos, comprobando de primera mano su extraordinaria biodiversidad, su riqueza paisajística y el valor de un entorno que constituye uno de los enclaves naturales más singulares del municipio y de Gran Canaria.

 

«Cuando recorres el barranco y conoces de cerca su riqueza natural, entiendes todavía mejor lo que está en juego. Protegerlo significa preservar su flora y su fauna, cuidar el agua, defender la actividad de quienes viven de la tierra y garantizar que las próximas generaciones puedan disfrutar de este espacio», añadió el candidato.

 

Entre las principales demandas trasladadas por la plataforma figuran la recuperación del cauce natural permanente del agua, la restauración y protección de la flora y la fauna, la regulación del acceso de visitantes, el refuerzo de la vigilancia ambiental y la mejora y señalización de los senderos. También se plantea el control de especies exóticas invasoras, la valoración de un cierre temporal durante las labores de recuperación, la creación de un centro de interpretación y la puesta en funcionamiento de los servicios públicos construidos en la entrada del barranco que, según expone la plataforma, continúan cerrados.

 

Nueva Canarias Telde se compromete a estudiar estas propuestas y trasladarlas al Cabildo de Gran Canaria, al Gobierno de Canarias y a los ayuntamientos de Telde y Valsequillo, con el propósito de promover la coordinación entre las administraciones y explorar las vías de actuación que permitan atender las necesidades planteadas.

 

La formación considera que la protección de este enclave exige una intervención pública planificada, coordinada y respetuosa con sus valores ambientales, que compatibilice la conservación del ecosistema con las necesidades de los agricultores, ganaderos y regantes, así como con una gestión responsable del uso público.

 

Nueva Canarias Telde agradece la labor de la Plataforma Ciudadana, Independiente y Horizontal Salvar el Barranco de los Cernícalos y reafirma su compromiso con la defensa del patrimonio natural, la biodiversidad y los ecosistemas de la ciudad.

 

La conservación de nuestros espacios naturales requiere compromiso, coordinación y actuaciones concretas. Escuchar a la ciudadanía es el primer paso para avanzar en esa dirección.


lunes, 19 de octubre de 2026

Canarias ante el 29N


 

Canarias ante el 29N

Hay momentos en los que la política exige levantar la mirada y reconocer qué está en juego para nuestra gente. Momentos en los que las diferencias deben encontrar un cauce de entendimiento y las legítimas identidades políticas deben ponerse al servicio de una responsabilidad compartida. Para Canarias, el próximo 29 de noviembre representa una oportunidad para defender los derechos sociales, fortalecer lo público y reclamar una mayor capacidad para decidir sobre nuestro presente y nuestro futuro.

Desde mis convicciones canaristas y de izquierdas, quiero expresar con claridad mi apoyo a la candidatura de Unidad del Pueblo Canario al Congreso de los Diputados y a la candidatura del Frente Amplio al Senado. Entiendo ambos apoyos como parte de un mismo compromiso: contribuir a que nuestro pueblo tenga una voz propia, firme y comprometida con la justicia social en las Cortes Generales.

Una voz que nazca de esta tierra, conozca sus dificultades y lleve consigo las preocupaciones de quienes la habitan. Una representación que vincule la defensa de Canarias con la vida cotidiana de las personas que trabajan, cuidan, estudian, buscan una vivienda o esperan una respuesta de los servicios públicos.

 

Apoyar a Unidad del Pueblo Canario al Congreso significa, para mí, apostar por una representación que haga de Canarias el origen de sus decisiones y el lugar al que rendir cuentas. Nuestro archipiélago necesita capacidad de iniciativa política y una agenda propia que no dependa de cuándo nuestros problemas resulten convenientes para el debate estatal.

Las dificultades que atravesamos tienen nombres concretos: salarios que no alcanzan, alquileres que expulsan a las familias de sus barrios, jóvenes que encuentran más oportunidades fuera de su tierra, servicios públicos sometidos a una presión creciente y un territorio que soporta los límites de un modelo económico profundamente desigual.

A ello se añaden la dependencia alimentaria y energética, los sobrecostes de la insularidad y las diferencias entre islas. Son realidades que deben ocupar un lugar central en las decisiones sobre financiación, inversiones, legislación y derechos sociales.

Quiero una voz canaria en el Congreso que defienda a quienes viven de su trabajo; que reclame una financiación suficiente para nuestros servicios públicos; que impulse respuestas al problema de la vivienda y que entienda que proteger el territorio también es proteger las posibilidades de las próximas generaciones.

Ese es el sentido de mi apoyo a Unidad del Pueblo Canario: contribuir a construir una representación en la que la identidad de nuestro pueblo y las necesidades materiales de nuestra gente caminen juntas.

Mi apoyo a la candidatura del Frente Amplio al Senado responde a esa misma voluntad de sumar fuerzas. La pluralidad progresista de Canarias debe ser capaz de encontrar objetivos compartidos y traducirlos en una representación útil para el archipiélago.

El Senado, como cámara de representación territorial, debe escuchar con fuerza las necesidades de una tierra fragmentada por el mar. La residencia en una isla u otra condiciona demasiadas veces el acceso a tratamientos sanitarios, estudios, transportes y oportunidades laborales. Corregir esas desigualdades exige compromiso político, recursos y una defensa constante de nuestra realidad.

La candidatura del Frente Amplio debe servir para reunir sensibilidades distintas alrededor de esas prioridades. Su fortaleza estará en el respeto mutuo, en la participación y en la capacidad de construir una propuesta que la ciudadanía reconozca como propia.

La unidad merece la pena cuando permite avanzar. Cuando ayuda a defender un servicio público, garantizar un derecho o conseguir que una necesidad desatendida encuentre respuesta. Ese es el acuerdo que apoyo: el que se construye desde Canarias y adquiere sentido en la vida de su gente.

Apoyar a Unidad del Pueblo Canario al Congreso y al Frente Amplio al Senado expresa una voluntad política coherente: fortalecer la presencia de Canarias y contribuir a una mayoría capaz de ampliar derechos y combatir las desigualdades.

Cada candidatura tiene su espacio y su responsabilidad. Mi apoyo a ambas nace de la convicción de que el canarismo de izquierdas debe trabajar para que nuestra tierra gane capacidad de decisión y nuestra gente viva mejor.

La soberanía se concreta también en la posibilidad de acceder a una vivienda, producir una mayor parte de nuestros alimentos, desarrollar energías renovables con participación social y decidir qué actividades económicas queremos impulsar y qué territorio debemos preservar.

Un pueblo gana libertad cuando dispone de herramientas para orientar su futuro. Y esa libertad necesita una base material: educación, salud, trabajo digno, cuidados y oportunidades.

Por eso, defender Canarias exige preguntarse cómo se distribuye la riqueza que se genera aquí, quién soporta los costes del modelo económico y qué decisiones permitirían mejorar la vida de la mayoría.

La sanidad, la educación, la dependencia, las pensiones y los servicios sociales sostienen la dignidad de miles de familias. Son derechos que deben poder ejercerse con independencia de los ingresos o del lugar de residencia.

Como maestro, conozco el valor de una escuela pública que acompaña al alumnado y trata de ofrecer oportunidades desde realidades familiares muy diferentes. Como persona que ha trabajado en los servicios sociales, sé lo que significa que una ayuda llegue a tiempo, que una familia encuentre apoyo o que una persona mayor reciba los cuidados que necesita.

 

Detrás de cada presupuesto hay vidas concretas. Hay profesionales que necesitan medios para atender adecuadamente y personas que no pueden seguir esperando.

En Canarias, reforzar lo público implica además garantizar la cohesión entre nuestras islas. La igualdad requiere tener en cuenta cuánto cuesta prestar los servicios en cada territorio y qué recursos hacen falta para que los derechos sean efectivos.

Ese debe ser un compromiso esencial de quienes aspiren a representarnos: defender una financiación suficiente, mejorar la gestión y exigir transparencia, poniendo siempre el interés general en el centro.

Ante las políticas de la derecha y la ultraderecha, la izquierda tiene la responsabilidad de ofrecer respuestas claras. La defensa de los derechos laborales, la igualdad entre mujeres y hombres, la protección social y la convivencia democrática exige propuestas y voluntad de llevarlas adelante.

El malestar de la ciudadanía necesita soluciones. La dificultad para encontrar vivienda, la precariedad o la saturación de los servicios públicos no se resuelven enfrentando a unas personas con otras ni señalando a quienes se encuentran en una situación más vulnerable.

Se resuelven con políticas públicas, con una distribución más justa de la riqueza y con instituciones capaces de responder a las necesidades de la población.

El canarismo de izquierdas que defiendo reconoce la dignidad de todas las personas y entiende la pertenencia a esta tierra como una responsabilidad compartida. Quiere una Canarias que cuide a su gente, proteja sus raíces y construya convivencia.

Expresar mi apoyo a estas candidaturas supone también pedirles compromiso, participación y coherencia. La confianza ciudadana debe cuidarse durante toda la legislatura, escuchando a las organizaciones sociales, al sindicalismo, al feminismo, al ecologismo, a los movimientos vecinales, a las entidades deportivas, a las entidades culturales, a las AMPAS y a quienes sostienen nuestros barrios y pueblos.

Las candidaturas deben mantener un vínculo vivo con esa realidad. Escuchar, explicar sus decisiones y rendir cuentas. La unidad se fortalece cuando las personas comprueban que su participación sirve y que sus problemas siguen presentes después de las elecciones.

Canarias necesita representantes que conozcan el esfuerzo de quienes levantan cada día una persiana, trabajan la tierra, pastorean en nuestra medianía y cumbres, salen a la mar, atienden a una persona dependiente o encadenan empleos sin lograr estabilidad.

Es ahí donde debe medirse la utilidad de la política.

Mi apoyo, desde la convicción

El 29N apoyaré a Unidad del Pueblo Canario al Congreso y al Frente Amplio al Senado porque quiero contribuir a una Canarias con voz propia, mayor capacidad de decisión y un compromiso firme con la justicia social.

Lo haré desde mis convicciones, con esperanza y con la exigencia de que cada representación obtenida sirva para defender los derechos de nuestro pueblo.

Quiero que Canarias esté presente cuando se decida sobre la vivienda, los salarios, las pensiones, la financiación o la protección de nuestro territorio. Que sus necesidades se escuchen y sus propuestas encuentren espacio. Que nuestra gente pueda construir aquí una vida digna y que nuestros hijos e hijas puedan elegir quedarse.

Ese es el horizonte que da sentido a mi apoyo: Una Canarias que decida más, reparta mejor la riqueza y cuide a su gente.

Diego Ojeda Ramos fue concejal del Ayuntamiento de Telde.

viernes, 16 de octubre de 2026

José Luis Macías Alonso, ratificado por unanimidad como candidato de Nueva Canarias a la Alcaldía de Telde para 2027

 


José Luis Macías Alonso, ratificado por unanimidad como candidato de Nueva Canarias a la Alcaldía de Telde para 2027

El Tagoror de Nueva Canarias–Bloque Canarista respalda de forma unánime al actual secretario general local y portavoz municipal para liderar un proyecto político ilusionante enfocado en el futuro de la ciudad.

 


El Tagoror de Nueva Canarias–Bloque Canarista en Telde ha acordado por unanimidad ratificar a José Luis Macías Alonso como candidato oficial a la Alcaldía para las próximas elecciones municipales de mayo de 2027. El acuerdo definitivo de la organización se materializó en el encuentro asambleario celebrado este jueves, validando la propuesta previa del Sábor local.

 


La reunión, que contó con una alta y activa participación de la militancia, afiliados y simpatizantes, así como del Secretario General, Luis Campos, sirvió para poner en valor la trayectoria y el perfil de José Luis Macías Alonso. La formación resalta su profundo conocimiento de la realidad social, económica y vecinal de Telde, cualidades reforzadas por su labor actual como secretario general de la formación en el municipio y portavoz del Grupo Municipal en el Ayuntamiento.

 


Durante el transcurso del encuentro, diversos integrantes de la organización y simpatizantes tomaron la palabra para destacar la cercanía y la capacidad de escucha del candidato frente a las demandas de los barrios y la ciudadanía. Asimismo, se hizo especial hincapié en su vinculación histórica con los colectivos sociales y vecinales desde su juventud, así como en su contrastado perfil conciliador y de trabajo colectivo.

 


Desde la formación nacionalista y progresista señalan que este proceso interno consolida los valores democráticos y participativos de la organización, permitiendo que las bases avalen directamente la candidatura. Con la designación de José Luis Macías Alonso, Nueva Canarias–Bloque Canarista inicia una nueva etapa política en Telde, impulsando una hoja de ruta centrada en la planificación y la gestión eficaz, orientada a dar respuestas dinámicas a los retos estratégicos de futuro que afronta el municipio.

 








martes, 13 de octubre de 2026

Nueva Canarias Telde felicita a la ZCA y reclama más apoyos para impulsar el comercio local.


 

NUEVA CANARIAS TELDE FELICITA A LA ZCA POR SU NUEVA IDENTIDAD Y RECLAMA MÁS APOYOS PARA IMPULSAR EL COMERCIO LOCAL

La formación nacionalista destaca el talento del empresariado teldense y lamenta la insuficiente ejecución presupuestaria del Gobierno municipal, que ha limitado el impulso necesario para traducir la promoción comercial en resultados concretos para la ciudad.

Nueva Canarias-Bloque Canarista Telde felicita a la Asociación de Empresarios de la Zona Comercial Abierta (ZCA) por la presentación de su nueva marca e identidad corporativa, una iniciativa que refuerza la imagen conjunta del comercio de San Gregorio y abre nuevas oportunidades para promocionar sus establecimientos. La formación reconoce el esfuerzo del colectivo empresarial y su contribución al desarrollo económico y social de la ciudad.

 

El portavoz municipal, José Luis Macías, destaca que «detrás de cada comercio hay personas, familias, empleos, ahorros e ilusiones. Telde cuenta con un empresariado lleno de talento y capacidad, y debemos crear las condiciones para que sus proyectos crezcan y se consoliden». En este sentido, defiende una política comercial que vaya más allá de las campañas puntuales y contribuya tanto a la apertura de nuevos negocios como a la continuidad de los establecimientos existentes.

 

Nueva Canarias considera que la promoción comercial debe acompañarse de una estrategia municipal eficaz y coordinada con el tejido empresarial. La formación lamenta que el Ayuntamiento dejara sin ejecutar más de 78 millones de euros del presupuesto de gastos de 2024 y que, según los datos de la liquidación presupuestaria de 2025, acumulara otros 79,05 millones de euros en remanentes de crédito. Para Macías, estas cifras plantean interrogantes sobre la capacidad de transformar los recursos presupuestados en actuaciones que respondan a las necesidades de la ciudad. «El comercio necesita campañas, pero también una Administración que planifique, gestione y convierta sus compromisos en soluciones reales», señala.

 

La formación reclama mejoras en aparcamientos, accesibilidad, limpieza, mantenimiento y movilidad para revitalizar el casco. Asimismo, destaca la oportunidad que supondría poner en funcionamiento las 1.022 plazas del aparcamiento de San Gregorio y conectar esta infraestructura con la recuperación de los antiguos multicines y la mejora de los espacios urbanos próximos. «No se trata solamente de aparcar, sino de conseguir que la gente venga, pasee, compre, disfrute de la restauración y la cultura y vuelva a encontrarse con su ciudad», afirma el portavoz.

 

Nueva Canarias Telde reafirma su compromiso con un modelo de desarrollo que sitúe al comercio de proximidad, el emprendimiento y la generación de empleo entre las prioridades municipales. La formación felicita a la ZCA por esta iniciativa y defiende una colaboración efectiva entre comerciantes y administraciones para aprovechar el potencial económico de la ciudad. «Nuestro reto no es inventar un potencial que ya existe, sino conectar el talento de nuestra gente con oportunidades reales». Con planificación, compromiso y trabajo compartido, San Gregorio y Telde pueden recuperar su dinamismo y construir un futuro con más actividad, empleo e ilusión.


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