La Igualdad en Telde: demasiados
titulares y muy pocas políticas.
Artículo de Palmira Déniz Verona.
El reciente anuncio de Primero
Canarias de vetar acuerdos con quienes niegan la violencia machista debería
ser, en principio, una buena noticia.
Frente a quienes cuestionan la
existencia de la violencia contra las mujeres, minimizan sus consecuencias o
atacan las políticas públicas destinadas a combatirla, resulta imprescindible
mantener posiciones claras. La violencia machista no es una cuestión ideológica
ni una opinión. Es una realidad que afecta a mujeres y niñas, que tiene raíces
profundas en las desigualdades de género y que exige respuestas políticas,
institucionales y sociales.
Pero cuando ese titular se observa
desde la realidad concreta de Telde, resulta difícil no hacerse una pregunta:
¿estamos ante un compromiso político real o ante una declaración destinada, una
vez más, a ocupar espacio mediático?
Porque en política, y especialmente
cuando hablamos de igualdad, las palabras tienen valor únicamente cuando van
acompañadas de hechos.
Primero Canarias integra a CIUCA,
formación que gobierna el Ayuntamiento de Telde junto al Partido Popular. Y la
realidad de nuestra ciudad durante este mandato dista mucho de reflejar el
compromiso con las políticas de igualdad que ahora se proclama.
Nunca antes Telde había estado tan
abandonada en materia de políticas públicas de igualdad. Proyectos,
programas y líneas de trabajo construidas durante años han perdido continuidad.
La igualdad ha dejado de ocupar el lugar central que debería tener en la agenda
municipal y lo que tendría que ser una política transversal se ha ido diluyendo
hasta quedar reducida, demasiadas veces, a actuaciones puntuales,
conmemoraciones y declaraciones institucionales.
Y eso también es una decisión
política.
Telde fue pionera
El abandono actual resulta todavía más
doloroso porque Telde no parte de cero.
Nuestra ciudad tiene una larga
trayectoria de políticas dirigidas a las mujeres y con las mujeres. El
movimiento feminista de Telde ha sido durante décadas un referente de
participación y compromiso social, y el Centro de la Mujer constituyó un
espacio pionero de atención, orientación y acompañamiento a las mujeres.
Desde allí se desarrolló un trabajo
fundamental. Se atendieron realidades concretas, se acompañaron procesos
vitales, se impulsaron programas de prevención y se construyeron políticas que
entendían algo esencial: que la igualdad no se alcanza únicamente
proclamándola, sino generando condiciones para que las mujeres puedan ejercer
efectivamente sus derechos.
Aquello no fue fruto de un titular. Fue
fruto de años de compromiso político, trabajo profesional, participación
ciudadana y movimiento feminista.
Eso es coherencia.
Coherencia es mantener las políticas
cuando dejan de ser noticia. Es sostener los recursos cuando no hay elecciones.
Es defender los servicios públicos cuando nadie está mirando. Es convertir los
principios en presupuestos, programas, profesionales, evaluación y resultados.
Porque una política de igualdad sin
recursos corre el riesgo de convertirse en una declaración de intenciones.
Y las declaraciones de intenciones no
cambian vidas.
Manifiestos y palabras que se lleva el
viento
Cada año, con motivo del 8 de marzo o
del 25 de noviembre, asistimos a la presentación de manifiestos institucionales
en defensa de la igualdad y contra la violencia machista.
Se pronuncian grandes palabras. Se
hacen fotografías. Se proclama el compromiso institucional.
Y, después, cabe preguntarse: ¿Dónde
están los proyectos? ¿Qué programas se están desarrollando? ¿Qué recursos
tienen las mujeres? ¿Qué políticas de prevención se están impulsando? ¿Qué
trabajo educativo se realiza? ¿Qué evaluación se hace de lo desarrollado?
Un manifiesto no es una
política pública. Una declaración institucional no sustituye a un proyecto. Las
palabras necesitan presupuestos, planificación, recursos y evaluación.
De lo contrario, terminan siendo
palabras que se lleva el viento.
Y hay algo todavía más preocupante:
cuando la igualdad se convierte en un elemento decorativo de la política, corremos
el riesgo de vaciarla precisamente de aquello que le da sentido.
¿Dónde está la línea roja?
Aquí es donde cuesta especialmente
creerse la nueva proclama de Primero Canarias.
Primero Canarias mantiene una
estrategia de alianza y entendimiento con Coalición Canaria. Y Coalición
Canaria gobierna con el Partido Popular, mientras que en distintos territorios,
también en Canarias se han producido acuerdos políticos en los que también ha
participado Vox.
Por eso resulta legítimo preguntar:
¿Cómo se va a mantener esa supuesta
línea roja cuando lleguen las negociaciones, cuando las mayorías sean ajustadas
y cuando las matemáticas electorales planteen la posibilidad de alcanzar el
poder mediante acuerdos con quienes cuestionan las políticas de igualdad y la lucha
contra la violencia machista?
Va a costar creerse esa línea roja. No
porque no deseemos que exista. Precisamente porque queremos que sea verdad.
Si Primero Canarias afirma que no
pactará con quienes niegan la violencia machista, tendrá que demostrarlo cuando
hacerlo resulte incómodo. Cuando el acuerdo sea necesario para gobernar. Cuando
el cálculo electoral aconseje mirar hacia otro lado.
Porque la coherencia política
comienza, precisamente, cuando cumplir aquello que se ha prometido deja de ser
fácil.
La contradicción en Telde
En Telde, la pregunta adquiere todavía
más fuerza.
CIUCA gobierna junto al Partido
Popular y hemos asistido recientemente a escenarios públicos en los que
representantes de CIUCA, con el alcalde al frente, han participado en movilizaciones
compartidas con representantes del PP, Vox y colectivos situados en posiciones
de extrema derecha.
Resulta difícil comprender que se
anuncie ahora un cordón sanitario frente al negacionismo mientras se comparten
espacios políticos con quienes cuestionan abiertamente determinadas políticas
feministas.
Y mientras tanto, las políticas
municipales de igualdad continúan relegadas.
Entonces la pregunta vuelve a
aparecer:
¿Dónde están realmente las líneas
rojas: en los titulares o en la práctica política?
¿Dónde están las mujeres?
Hay otra cuestión que tampoco podemos
dejar de señalar.
Cada vez que aparecen públicamente los
principales líderes de Primero Canarias surge una pregunta inevitable: ¿Dónde
están las mujeres?
La representación política también es
una forma de hacer política. Los carteles comunican. Las fotografías comunican.
Los espacios de poder comunican. Los silencios también comunican.
Resulta llamativo que mujeres que
forman parte de esta organización y que incluso ostentan responsabilidades
institucionales tengan una presencia pública que no parece guardar proporción
con el discurso de una organización que pretende situar la igualdad entre sus
principios fundamentales.
No se trata únicamente de contar
cuántas mujeres aparecen en una fotografía.
Se trata de preguntarnos quién ocupa
el centro, quién tiene voz, quién representa el proyecto, quién aparece cuando
llega el momento de comunicarlo y quién queda relegada a un segundo plano.
Porque una organización política que
aspira a transformar la sociedad debería comenzar también por mirar hacia
dentro. La perspectiva de género no puede aplicarse únicamente al discurso
dirigido hacia fuera.
También debe servir para observar las
propias estructuras de poder.
Y aquí aparece una cuestión que va mucho
más allá de Primero Canarias o de cualquier otra organización política: ¿Qué
lugar seguimos reservando las mujeres en los espacios donde realmente se toman
las decisiones?
Porque no basta con que haya mujeres.
Las mujeres tienen que estar donde se
decide.
Menos titulares y más políticas.
Telde necesita recuperar una política
municipal de igualdad seria, transversal y sostenida en el tiempo. Necesita
programas de prevención. Necesita recursos para las mujeres. Necesita educación
en igualdad. Necesita apoyar al movimiento asociativo. Necesita profesionales. Necesita
evaluación.
Y, sobre todo, necesita voluntad
política.
Necesita recuperar el camino que
convirtió a Telde en una ciudad pionera y que fue construido gracias al
esfuerzo de muchas mujeres que, durante décadas, entendieron que transformar la
sociedad significaba también transformar las instituciones.
Telde tiene una historia feminista de
la que sentirse orgullosa. Ese legado no puede ser sustituido por titulares,
fotografías y manifiestos sin contenido.
La lucha contra la violencia machista
no puede activarse únicamente cuando conviene políticamente.
Y las mujeres no pueden convertirse en
protagonistas de un cartel mientras permanecen ausentes de los espacios donde
se decide el futuro. Necesitamos políticas públicas reales. Necesitamos
coherencia. Necesitamos valentía política.
Y necesitamos recordar que gobernar no
consiste únicamente en alcanzar el poder, sino en decidir para qué se quiere
ese poder.
La igualdad debería ser demasiado
importante como para convertirla en un simple titular.
Porque la coherencia no se proclama. La
coherencia se demuestra en la acción.
Secretaría de Igualdad
Nueva Canarias-Bloque Canarista de Telde



