martes, 6 de octubre de 2026

Los derechos no pueden vivir de prestado

 


Los derechos no pueden vivir de prestado

Hay una forma de medir la democracia que no cabe en los discursos: mirar cómo vive la gente. Entrar en una casa donde se calcula cuánto quedará después de pagar el alquiler. Escuchar a una madre que intenta ocultar a sus hijos el miedo a tener que marcharse. Hablar con una persona joven que trabaja y, aun así, no puede empezar una vida independiente. Allí, entre recibos, incertidumbres y sueños aplazados, las palabras libertad, igualdad y justicia tienen que demostrar cuánto valen.

 

Las conquistas sociales llevan las huellas de quienes las hicieron posibles. Las manos de quienes trabajaron, las voces de quienes protestaron, la perseverancia de quienes se organizaron cuando reclamar un derecho podía costar el empleo, la libertad o la vida. La protección frente a la enfermedad, las pensiones, la educación pública y los derechos laborales forman parte de una herencia colectiva que cada generación recibe con la responsabilidad de cuidarla y ampliarla.

 

Por eso preocupa tanto que acabemos hablando de esos derechos como si fueran concesiones provisionales. Como si la seguridad de una familia pudiera depender indefinidamente de una negociación de última hora. Como si vivir con dignidad fuera un permiso que se renueva cuando las cuentas parlamentarias lo permiten.

 

La Constitución define al Estado español como un Estado social y democrático de Derecho. Su artículo 47 reconoce el derecho a una vivienda digna y adecuada y encomienda a los poderes públicos promover las condiciones para hacerlo efectivo y combatir la especulación. Aunque está situado entre los principios rectores de la política social y económica, con las condiciones de exigibilidad que establece el artículo 53.3, expresa un mandato que debe orientar las leyes y la actuación pública.

 

La calle reclama que ese compromiso se cumpla. Reclama poder echar raíces, criar a los hijos, descansar después del trabajo y envejecer sin miedo a perder el hogar. Una vivienda contiene mucho más que muebles: guarda las rutinas que sostienen una vida, los vínculos con un barrio, la cercanía de la escuela, la memoria de quienes hemos querido.

 

Cuando una familia pierde su casa, esa pérdida alcanza también a su salud, a su trabajo y a la estabilidad de sus hijos. Quien legisla sobre vivienda debería tener presentes esas consecuencias cada vez que levanta la mano para votar.

 

El rechazo de los dos decretos de vivienda el pasado 2 de octubre, con los votos contrarios de PP, Vox y Junts, y también de PNV y Coalición Canaria en el segundo, tiene una responsabilidad política concreta. Se rechazaron medidas que buscaban proteger frente a los desahucios y dar continuidad a los alquileres.  Se pueden discutir sus contenidos, señalar insuficiencias y proponer alternativas. Pero quienes impiden que una protección siga adelante deben responder por la solución que ofrecen a las personas que quedan expuestas.

 

La obligación de garantizar los derechos alcanza a todos los representantes legítimos de la ciudadanía. A quienes se sitúan en la derecha, en la extrema derecha o en las fuerzas progresistas. El mandato representativo exige atender al conjunto de la sociedad, incluidas las personas que votaron otras opciones y aquellas que no votaron.

 

Esa responsabilidad exige explicar también qué corresponde a cada administración. Las comunidades autónomas han asumido competencias exclusivas en materia de vivienda, sin perjuicio de las competencias estatales que inciden en ella. Los ayuntamientos tienen responsabilidades urbanísticas y de promoción de vivienda protegida: deben contribuir a facilitar suelo y a hacer posibles las actuaciones. Al Estado le corresponde establecer el marco común dentro de sus competencias y colaborar mediante financiación y políticas acordadas con las comunidades autónomas. La Ley por el Derecho a la Vivienda constituye una expresión de esa responsabilidad estatal.

 

Pero el reparto de competencias debe servir para identificar responsabilidades, no para hacerlas desaparecer. Una familia que necesita una casa no puede quedar atrapada entre administraciones que se señalan unas a otras. La cooperación institucional debe producir viviendas, alquileres asequibles y protección efectiva.

 

Por eso debemos preguntarnos quién gobierna las comunidades autónomas, qué fuerzas concentran el poder territorial y qué han hecho con sus competencias en vivienda. ¿Cuántas viviendas públicas han construido y puesto a disposición de la ciudadanía? ¿Qué presupuesto han destinado a ampliar el parque de alquiler social? ¿Qué medidas han aplicado para proteger a quienes no pueden soportar otra subida? ¿Han utilizado las herramientas disponibles o han preferido convertir su rechazo en una bandera partidista?

 

Las derechas que exigen soluciones al Gobierno del Estado deben responder también por sus decisiones allí donde gobiernan. Y las fuerzas progresistas tienen que someterse al mismo examen. La responsabilidad se mide por los recursos empleados, las actuaciones ejecutadas y las vidas que esas políticas consiguen mejorar.

 

Asumir una competencia significa asumir el deber de ejercerla. Detrás de cada promoción que se retrasa, de cada suelo público que permanece sin un destino social y de cada presupuesto que no se ejecuta hay personas que continúan esperando. El derecho a la vivienda exige que todas las administraciones cumplan su parte y que ninguna utilice a las demás como refugio para su propia inacción.

 

El miedo a perder una vivienda atraviesa muchas biografías y preferencias políticas. Ninguna persona debería tener que acreditar una ideología para recibir protección. Tampoco pierde su derecho a reclamar porque en unas elecciones haya apoyado a quienes después toman decisiones que la perjudican. Los derechos pertenecen a las personas; su garantía debe ser universal.

 

Precisamente por eso, la ciudadanía tiene razones para examinar con atención a quienes aspiran a representarla. Conviene escuchar sus propuestas y observar sus votos, sus prioridades y sus decisiones cuando deben elegir entre proteger una vida cotidiana o dejarla sometida a la fuerza del mercado. La representación se juzga también por lo que hace cuando termina la campaña.

 

Creo que las izquierdas deben presentar una voz común ante esta urgencia. Una voz capaz de reconocer su diversidad y, al mismo tiempo, acordar compromisos que nadie pueda confundir: proteger a las personas vulnerables, ampliar la vivienda pública, afrontar los alquileres abusivos y asegurar que trabajar permita vivir con dignidad.

 

Esa unidad necesita generosidad, pero también responsabilidad. Las personas que esperan una respuesta tienen derecho a exigir acuerdos, plazos y resultados. Las diferencias entre organizaciones no pueden consumir toda la energía que debería emplearse en resolver sus problemas. Cada desencuentro prolongado tiene un coste para quienes siguen esperando.

 

También las fuerzas progresistas deben asumir sus propias insuficiencias. Llegar siempre al límite, buscando una protección de emergencia, revela la necesidad de construir garantías más estables. Las familias necesitan seguridad para organizar su futuro. Esa seguridad requiere leyes, recursos, planificación y mayorías capaces de sostenerlos.

 

La movilización ciudadana cumple aquí una función imprescindible. Las asociaciones vecinales, los sindicatos y los colectivos de inquilinas e inquilinos dan nombre y voz a problemas que demasiadas veces se viven en silencio. Organizarse permite descubrir que una angustia aparentemente privada tiene causas compartidas y exige respuestas públicas.

 

Y esa fuerza debe llegar también a las instituciones. Votar supone decidir a quién confiamos la capacidad de actuar en nuestro nombre. Supone dar respaldo suficiente a quienes se comprometen a proteger los derechos y exigirles después que cumplan. La participación continúa entre unas elecciones y otras: preguntando, proponiendo, vigilando y reclamando explicaciones.

 

Desde Canarias, esta exigencia tiene una profundidad especial. Queremos poder vivir en nuestra tierra, mantener los vínculos con nuestros barrios y ofrecer a nuestros hijos e hijas un futuro que no les obligue a marcharse por no encontrar un hogar. Defender esa posibilidad forma parte de una idea de país que pone la vida de su gente en el centro.

 

Las conquistas ganadas a pulso por la ciudadanía merecen algo más que homenajes. Merecen presupuestos, leyes y decisiones que las hagan perdurar. El Estado social se sostiene cada vez que una institución evita que una persona quede abandonada ante una necesidad que no puede resolver sola.

 

La calle está recordando una obligación. Ahora corresponde a quienes representan a la ciudadanía escucharla y actuar, desde cada ayuntamiento, cada gobierno autonómico y las instituciones del Estado. Y corresponde a las izquierdas construir la fuerza común necesaria para que esa obligación se convierta en hechos.

 

Porque dentro de cada casa amenazada hay una vida que merece continuar. Y una democracia digna de ese nombre debe ser capaz de protegerla.

Diego Fernando Ojeda Ramos, fue concejal del Ayuntamiento de Telde


domingo, 4 de octubre de 2026

Nueva Canarias Telde consolida su proyecto de cara a 2027 en el Tagoror Nacional de NC-BC

 


Nueva Canarias Telde consolida su proyecto de cara a 2027 en el Tagoror Nacional de NC-BC

 

La delegación teldense participó activamente en el máximo órgano político de la formación, celebrado este sábado 3 de octubre. El encuentro sirve, además,  para reforzar la estrategia municipal del partido tras la reciente elección de José Luis Macías como candidato a la Alcaldía de Telde.

 

Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-BC) de Telde estuvo presente este sábado en el Tagoror Nacional del partido, el espacio de encuentro y debate de la militancia canarista que marca las directrices políticas y estratégicas de la organización para el nuevo curso político.

 

La representación de Telde acudió a esta cita clave con el objetivo de trasladar la realidad del municipio al marco general de las islas y coordinar las líneas de actuación de cara a las próximas elecciones. La participación de la delegación local se produce en un momento de fuerte impulso interno, tras la reciente designación en el Sábor de Telde por unanimidad, de José Luis Macías, actual portavoz municipal y secretario general de la asamblea local, como candidato oficial a la Alcaldía de Telde para el año 2027. Esta candidatura se presentará en el próximo Tagoror (Asamblea) local el día 15 de octubre, para su ratificación por la militancia.

 


Durante las sesiones de trabajo del Tagoror Nacional, los representantes de Nueva Canarias Telde defendieron la necesidad de mantener un proyecto político centrado en las personas, con una gestión a pie de calle que priorice la mejora de los barrios, el fortalecimiento de los servicios públicos esenciales y el acceso a la vivienda.

 

A este respecto, el secretario general de la asamblea de Telde, José Luis Macías ha expresado que “Salimos de este Tagoror más fuertes y con una hoja de ruta clara para Telde”.

 

Desde la formación local han destacado la importancia de este foro para unificar fuerzas y ratificar el compromiso con el autogobierno, la sostenibilidad y la defensa de los intereses de la ciudadanía de Telde dentro del proyecto común del canarismo de progreso.

 

Con este encuentro nacional, Nueva Canarias Telde reafirma su estructura y engrasa su maquinaria orgánica e institucional para consolidarse como la alternativa de gobierno, sólida y transformadora, que el municipio necesita.



sábado, 3 de octubre de 2026

Cuidar nuestra historia para construir el futuro

 


Esta semana veneramos a San Francisco de Asís y, celebrando sus fiestas, volvemos a recordar algo que en Telde nunca deberíamos olvidar: pocas ciudades pueden presumir de tanta historia y patrimonio y, precisamente por eso, tenemos la responsabilidad de cuidarlos. Caminar por San Francisco es hacerlo por una parte de nuestra propia historia: sus casas encaladas y cubiertas de teja, sus calles empedradas, la iglesia conventual, el Vía Crucis, el acueducto y tantos rincones que han visto pasar a generaciones de teldenses. Pero conservar nuestro patrimonio no consiste solamente en sentir orgullo por él o recordarlo durante unos días al año. Significa mantenerlo, rehabilitarlo, protegerlo y, sobre todo, darle vida. Compactar Telde también es cuidar nuestra historia para construir desde ella la ciudad del futuro.

Y para conservar, primero tenemos que conocer y querer aquello que hemos heredado. El recorrido histórico-artístico de San Francisco cumple ya 45 ediciones acercando a generaciones de teldenses a las personas, calles y acontecimientos que construyeron este barrio. Y allí encontramos también ejemplos maravillosos de patrimonio vivo, como Nilia Bañares y su Telar de San Francisco. Nilia ha dedicado décadas a tejer, investigar los tintes naturales y, sobre todo, compartir generosamente sus conocimientos con otras personas, de forma altruista. Su trayectoria ha sido reconocida, entre otras distinciones, con el Premio Roque Nublo al Folclore del Cabildo de Gran Canaria. Su telar es mucho más que un lugar de trabajo: representa ese conocimiento que pasa de unas manos a otras y que corre el riesgo de desaparecer si no somos capaces de transmitirlo. Por eso tenemos que avanzar también en la recuperación de nuestra memoria oral: sentarnos con nuestros mayores, escucharlos y guardar sus recuerdos, fotografías, anécdotas, oficios y vivencias antes de que sea demasiado tarde. Porque el patrimonio no son solamente edificios, iglesias o yacimientos. También son las pequeñas historias de nuestra gente. Cuidar Telde también significa evitar que esa memoria desaparezca.

Pero querer nuestro patrimonio exige también actuar. El cronista oficial e Hijo Predilecto de nuestra Ciudad de Telde, Antonio María González Padrón, ha advertido este año sobre su deterioro y ha reclamado una política estable y una oficina técnica especializada con profesionales de la arquitectura, arqueología e historia del arte. También ha alertado sobre fondos y proyectos que no llegaron a ejecutarse, citando cerca de un millón de euros vinculados a Cuatro Puertas y otros 300.000 euros para San Francisco. Y todo ello ocurre mientras el Ayuntamiento dejó aproximadamente 74 millones de euros sin ejecutar en 2024 y 79 millones en 2025. Son cifras importantes, pero detrás de ellas hay algo mucho más sencillo: oportunidades que pasan y problemas que siguen esperando. La buena gestión no consiste solamente en disponer de recursos; consiste en planificar, buscar financiación, ejecutar y conservar.

Esta semana se ha abierto por fin la Casa de los Sall, después de años de espera, y debemos alegrarnos y reconocer cada paso que contribuya a recuperar nuestro patrimonio. Pero no podemos detenernos ahí. Basta caminar despacio por San Francisco para comprobar que todavía existen problemas de mantenimiento, pavimentos, cableado, iluminación, vegetación y conservación de distintos espacios. Y si ampliamos la mirada aparecen San Juan, nuestros yacimientos arqueológicos y muchos otros bienes repartidos por todo el municipio que también necesitan atención. No deberíamos acostumbrarnos a ver deteriorarse aquello que hemos recibido de quienes nos precedieron. El patrimonio necesita cuidado diario, vigilancia, mantenimiento y capacidad técnica; porque muchas veces una pequeña actuación realizada a tiempo evita mañana una gran obra, un gasto mucho mayor o, lo que sería peor, una pérdida imposible de recuperar.

Por eso propongo crear una Unidad Técnica Municipal de Patrimonio, estable y multidisciplinar, que permita coordinar áreas, preparar proyectos, buscar financiación y subvenciones, agilizar expedientes y establecer prioridades y calendarios de conservación y rehabilitación. Junto a ella, debemos impulsar un Plan Municipal de Patrimonio que nos permita saber qué tenemos, en qué estado se encuentra, qué necesita una actuación urgente y qué queremos recuperar durante los próximos años; incorporando también un programa para conservar la memoria oral de nuestros mayores y nuestros oficios tradicionales. No necesitamos grandes discursos: necesitamos organización, profesionales, planificación, recursos y constancia. Hemos recibido de quienes nos precedieron una historia extraordinaria; nuestra responsabilidad es cuidarla, mantenerla viva y entregársela a quienes vienen detrás. Porque mientras haya personas dispuestas a recordar, manos capaces de seguir tejiendo nuestra identidad y una ciudad decidida a proteger sus raíces, siempre habrá motivos para creer en el futuro de Telde.

 

José Luis Macías Alonso
es Portavoz de Nueva Canarias–Bloque Canarista en el Ayuntamiento de Telde Y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde.

 

 


jueves, 1 de octubre de 2026

Nueva Canarias propone a José Luis Macías como candidato a la alcaldía de Telde

Nueva Canarias propone a José Luis Macías como candidato a la alcaldía de Telde

El Sábor de Nueva Canarias Telde acuerda por unanimidad proponer al actual secretario local de la organización como candidato para las elecciones municipales de 2027


El Sábor de Nueva Canarias Telde ha acordado por unanimidad proponer a José Luis Macías Alonso como candidato a la Alcaldía de Telde para las próximas elecciones municipales de 2027. La propuesta deberá ser ratificada por el Tagoror de Nueva Canarias Telde en la reunión prevista para el próximo 15 de octubre.

 


La decisión fue adoptada durante la reunión de la Ejecutiva local celebrada en la tarde de este jueves, después de valorar las cualidades, trayectoria y compromiso del actual secretario general de Nueva Canarias Telde y portavoz del Grupo Municipal Nueva Canarias–Bloque Canarista. El Sábor ha destacado especialmente los valores que tradicionalmente han definido a la organización, entre ellos una trayectoria intachable, la experiencia en el trabajo colectivo, la capacidad de diálogo y la búsqueda permanente del consenso.

 

La Ejecutiva ha valorado asimismo la capacidad de gestión, coordinación y diálogo de José Luis Macías, así como su cercanía con los vecinos y vecinas de Telde. Su perfil conciliador, su capacidad para escuchar y analizar las necesidades de la ciudadanía y su disposición permanente a tender puentes para buscar soluciones han sido algunos de los elementos considerados para respaldar su candidatura.

 

Con esta designación, Nueva Canarias se propone recuperar la Alcaldía de Telde y poner en marcha un nuevo proyecto de ciudad, basado en la recuperación y mejora de los servicios públicos básicos, la planificación, la gestión y el diseño de la Telde del futuro. El objetivo es que la ciudad vuelva a recuperar los niveles de prestaciones, bienestar y calidad de vida que sus vecinos y vecinas merecen y que nunca debió perder.

 

La organización considera que Telde necesita recuperar el rumbo, con una administración municipal capaz de planificar, gestionar y dar respuesta a las necesidades reales de sus barrios. Para Nueva Canarias, el próximo mandato debe estar marcado por una regeneración integral de la ciudad, atendiendo a los servicios básicos, mejorando los espacios públicos, impulsando la actividad económica y social y diseñando una estrategia de futuro que permita a Telde afrontar los próximos años con mayores garantías.

 


El Sábor entiende que dar un paso adelante para asumir la responsabilidad de gobernar Telde en un contexto político complejo y ante las necesidades que presenta actualmente la ciudad constituye una muestra de compromiso, vocación de servicio público y voluntad de trabajar por el interés general. José Luis Macías afronta esta nueva responsabilidad desde la convicción de que Telde puede recuperar el impulso, la ilusión y el protagonismo que merece, situando a las personas y a los barrios en el centro de la acción municipal.

 

La propuesta fue aprobada por unanimidad por el Sábor de Nueva Canarias Telde y será elevada al Tagoror de la organización, que deberá ratificarla el próximo 15 de octubre.

martes, 29 de septiembre de 2026

La democracia se mide en la vida

 


La democracia se mide en la vida

Hay palabras que se desgastan de tanto pronunciarlas desde un estrado: Democracia es una de ellas. Se invoca en los discursos, se imprime en los programas y se celebra cada vez que se abren las urnas. Pero, al salir del colegio electoral, la vida continúa. Y es ahí, en la vida de cada día, donde una democracia demuestra cuánto vale.

 

¿Qué libertad tiene una familia que teme perder su casa? ¿Qué capacidad de elegir conserva quien trabaja todo el día y aun así no llega a fin de mes? ¿De qué sirve proclamar la igualdad si una mujer debe calcular el camino de vuelta por miedo a la violencia? Los derechos escritos son conquistas imprescindibles, pero necesitan instituciones dispuestas a protegerlos y una sociedad que se niegue a dejarlos retroceder.

 

Desde Canarias conocemos bien la distancia que puede existir entre una decisión y sus consecuencias. A veces se decide lejos de los barrios que sufren la falta de vivienda, de los campos que se resisten a dejar de producir o de las costas donde las familias llevan generaciones viviendo del mar. La democracia real exige que esas voces cuenten antes de tomar las decisiones. Exige escuchar a quien cultiva, a quien pesca, a quien trabaja en los hoteles, a quien cuida de una persona dependiente y a quien busca sin éxito un alquiler que pueda pagar.

 

Defender nuestra capacidad de decidir sobre la tierra, el agua, la energía y los alimentos es, por tanto, una exigencia democrática. Una isla que pierde suelo fértil, que depende cada vez más de lo que llega de fuera y que expulsa a su gente de los lugares donde creció ve reducido su futuro. La soberanía empieza cuando podemos elegir juntos cómo queremos vivir y tenemos los medios para sostener esa elección.

 

Esa defensa de Canarias debe alcanzar a todas las personas que la habitan. Nuestra historia está hecha también de maletas, de partidas y de llegadas. Quien necesita un techo, un salario digno o protección frente a la violencia tiene la misma dignidad, haya nacido donde haya nacido. Levantar muros entre quienes comparten las mismas dificultades solo deja más solos a los barrios y más libres a quienes se benefician de sus carencias.

 

La democracia real necesita servicios públicos fuertes, vivienda asequible y salarios que permitan vivir. Necesita que las niñas crezcan sabiendo que su libertad merece protección y que nadie sea castigado por ser quien es o por amar a quien ama. Necesita, además, tiempo y espacios para participar: asociaciones vivas, sindicatos, plazas, escuelas y comunidades donde sea posible discutir, discrepar y construir acuerdos sin miedo.

 

Nada de eso queda garantizado para siempre. Los derechos que hoy parecen evidentes fueron conquistados y defendidos por personas que se organizaron cuando lo fácil era resignarse. Por eso salir a la calle, reunirse y alzar la voz forman parte de la vida democrática. Son maneras de recordar a quienes gobiernan que deben responder ante la ciudadanía también entre una elección y la siguiente.

 

Por esa convicción participamos activamente en la manifestación celebrada en Las Palmas de Gran Canaria. Estuvimos allí para reclamar una democracia real y para decir que no queremos dar ni un paso atrás en los derechos conquistados. Lo hicimos por nuestros principios, porque creemos que la dignidad, la libertad y la justicia social se defienden también caminando junto a quienes se niegan a resignarse.

 

Sueño con una Canarias donde una joven pueda quedarse porque encuentra trabajo y casa; donde envejecer no signifique afrontar la soledad sin ayuda; donde el campo y el mar permitan vivir con dignidad; donde ninguna mujer tenga miedo y ningún niño herede la pobreza como si fuera su destino. Esa isla no aparecerá por pronunciar una palabra hermosa. Habrá que defenderla, decidirla y levantarla entre todas y todos.

 

Entonces podremos hablar de democracia real sin bajar la mirada: cuando la libertad se note al abrir la puerta de casa, al recibir la nómina, al caminar por la calle y al sentarnos a la mesa. Cuando decidir sobre el futuro de Canarias sea un derecho compartido y posible, y no una promesa que se escucha de lejos.

Diego Ojeda Ramos fue concejal del Ayuntamiento de Telde


lunes, 28 de septiembre de 2026

Juan Antonio Peña instala la improvisación en Telde

 


Juan Antonio Peña instala la improvisación en Telde

Nueva Canarias denuncia reiterados problemas de organización interna y reclama planificación, previsión y soluciones para recuperar la capacidad operativa del Ayuntamiento

Nueva Canarias - Bloque Canarista Telde considera que la falta de soluciones por parte del alcalde Juan Antonio Peña (CIUCA) y su Gobierno (CIUCA-PP-CC-MXT) ante los reiterados problemas en el funcionamiento interno del Ayuntamiento evidencian una preocupante falta de previsión, planificación y organización. Escasez de personal para tramitar licencias, vados y autorizaciones, servicios afectados por una insuficiente previsión de vacaciones y sustituciones, cantidades salariales pendientes o retrasos respecto a las fechas habituales de abono de las nóminas son ejemplos de una situación sobre la que la formación lleva meses alertando. Todo ello se produce, además, en un Ayuntamiento cuya liquidación de 2025 refleja 256,31 millones de euros de efectivo y otros activos líquidos equivalentes, casi 50 millones más que el año anterior. Los problemas descritos, por tanto, no parecen responder a una falta de liquidez municipal, sino que obligan a poner el foco en la organización, planificación y capacidad de gestión.

José Luis Macías, portavoz de Nueva Canarias Telde, recuerda que su  formación ha mantenido una actitud prudente, conciliadora, constante y propositiva durante todo el mandato: se ha reunido con las organizaciones sindicales, ha escuchado a la plantilla, ha trasladado propuestas al Pleno y ha ofrecido colaboración para buscar soluciones. NC Telde reconoce especialmente el esfuerzo del conjunto del personal municipal y, particularmente, de quienes trabajan en áreas sensibles como Servicios Sociales y Policía Local, atendiendo diariamente a personas y familias en situaciones de vulnerabilidad, extrema necesidad o especial dificultad, pese a la falta de medios y la sobrecarga existente. “Una cosa es el compromiso de la plantilla, que reconocemos y agradecemos, y otra la responsabilidad política de organizar el Ayuntamiento. No es justo trasladar al personal las consecuencias de una deficiente planificación”, señala Macías.

La gestión de las nóminas es solo uno de los ejemplos de una situación que comienza a repetirse. En junio, y “por primera vez en la historia”, expresión que tanto utiliza el propio alcalde, la plantilla no percibió su nómina antes de la festividad de San Juan, como venía siendo habitual. En agosto volvió a producirse un retraso: la nómina terminó ordenándose el 4 de septiembre y el Gobierno lo vinculó a los trabajos necesarios para regularizar cantidades salariales pendientes. Sin embargo, dichas cantidades continúan sin abonarse y, a día 28, vuelve a existir incertidumbre respecto a la nómina ordinaria. Otro episodio que se suma a una lista que empieza a dejar de ser excepcional. “Detrás de cada nómina hay una familia, una hipoteca, un alquiler, recibos y obligaciones. La plantilla necesita algo tan elemental como certidumbre y normalidad”, añade Macías.

Las consecuencias de esta falta de planificación también llegan directamente a la ciudadanía y a la actividad económica. Personas y empresas encuentran dificultades y demoras en trámites cotidianos como licencias, vados o autorizaciones, mientras departamentos fundamentales soportan importantes carencias de personal. NC Telde alerta especialmente de la situación de Urbanismo, donde actualmente no se dispone de personal jurídico suficiente para atender con normalidad las consultas que surgen entre los propios técnicos durante la tramitación de expedientes. A ello se suma que estos días quienes han necesitado determinadas cartas de pago no han podido obtenerlas al coincidir de vacaciones las dos únicas personas destinadas al servicio. El derecho del personal a disfrutar de sus vacaciones es incuestionable; la responsabilidad política consiste en prever cómo mantener los servicios. Para Nueva Canarias, la acumulación de estas situaciones está convirtiendo progresivamente al Ayuntamiento en una administración de mínimos, limitada cada vez más a atender la tramitación ordinaria y que, incluso para gestionar el día a día, comienza a mostrar serias dificultades y carencias.

Por ello, desde nueva Canarias Telde reclamamos al alcalde y a los concejales responsables una planificación real de las necesidades de personal, cobertura de puestos esenciales, sistemas de sustitución, refuerzo de los departamentos con mayor carga de trabajo, una programación de las nóminas con margen suficiente y un calendario cierto para abonar las cantidades pendientes. “Llevamos meses escuchando, dialogando, advirtiendo y proponiendo. No pedimos nada extraordinario: organizar, prever, coordinar y cumplir. Telde necesita recuperar una Administración ágil, solvente, con iniciativa y velocidad de crucero; capaz no solo de tramitar el día a día, sino de anticiparse, planificar y transformar sus recursos en mejores servicios y oportunidades para la ciudad”.

Nueva Canarias Telde continuará trabajando desde el diálogo y la propuesta, pero considera que ha llegado el momento de que quienes ostentan las responsabilidades políticas aporten soluciones y recuperen la capacidad operativa que necesita el Ayuntamiento de Telde.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Vivienda en Telde: es hora de actuar

 


Vivienda en Telde: es hora de actuar

Hay problemas que no se resuelven cuando ya los tenemos encima: hay que anticiparse. Con la vivienda se lleva demasiado tiempo llegando tarde. Durante años no se ha construido suficiente vivienda protegida ni generado una oferta pública capaz de responder a las necesidades de la población. No se trata de enfrentar lo público con lo privado: necesitamos inversión, empresas y promotores que generen actividad y empleo. Pero cuando el mercado se convierte prácticamente en la única alternativa, muchas personas quedan fuera. Telde tiene que desarrollar una política propia de vivienda: aprovechar herramientas como Fomentas, preparar y movilizar suelo, impulsar vivienda protegida y alquiler asequible, captar recursos y estudiar experiencias que ya funcionan en otros municipios para adaptarlas a nuestra realidad. Tenemos instrumentos para hacerlo y es hora de utilizarlos. En el Pleno de septiembre, celebrado ayer, hemos dado un pequeño paso que demuestra que se puede avanzar.

Detrás del problema hay personas: jóvenes que trabajan y no pueden independizarse, parejas que no encuentran un alquiler asumible, familias que hacen números para mantener un techo y padres y madres que se preguntan si sus hijos podrán seguir viviendo en Telde. Una vivienda es seguridad, estabilidad y futuro. Por eso necesitamos distintas respuestas: vivienda protegida, alquiler asequible, rehabilitación, accesibilidad, ayudas habitacionales y especial atención a las personas más vulnerables. La política de vivienda debe adaptarse a las diferentes realidades de nuestra gente.

Lo hemos planteado varias veces desde nuestro trabajo en el Pleno: Telde necesita una política propia de vivienda y suelo y ya dispone de una herramienta para desarrollarla: la empresa pública municipal Fomentas. Fue creada precisamente para promover y gestionar vivienda, rehabilitar y actuar en materia de suelo y planeamiento. No hablamos, por tanto, solo de lo que habría que hacer: tenemos una herramienta municipal para hacerlo y debemos ponerla a trabajar. Y tampoco tenemos que inventarlo todo. Podemos estudiar experiencias que funcionan en otros municipios, valorar sus resultados y adaptar a Telde aquellas soluciones que sean viables. Agüimes, por ejemplo, acaba de adquirir más de 40.000 metros cuadrados de suelo por 700.000 euros para continuar desarrollando un Plan de Vivienda que prevé más de 1.700 viviendas de alquiler asequible mediante colaboración público-privada. Explorar lo que funciona fuera para mejorarlo y aplicarlo a nuestra realidad también es gestionar.

Desde Nueva Canarias Telde llevamos meses trabajando en materia de vivienda, escuchando a las familias y trasladando sus necesidades a las instituciones. Hoy hemos dado un pequeño paso más: el Pleno ha aprobado por unanimidad nuestra moción urgente para reclamar que se culminen los procedimientos de acceso a la propiedad de determinadas viviendas protegidas cuando legalmente corresponda, ofreciendo información, plazos y respuestas claras. Defender esos derechos y aumentar el parque público son objetivos compatibles. Es un avance, pero queda mucho por hacer. Lo público también decide cuando no actúa: cada año sin preparar suelo, promover vivienda o rehabilitar hace que las soluciones sean más difíciles, lentas y costosas.

Por eso proponemos una hoja de ruta concreta: elaborar un Plan Municipal de Vivienda y Suelo; poner Fomentas a trabajar como verdadero instrumento para desarrollarlo; inventariar el suelo disponible; estudiar la adquisición de parcelas; analizar experiencias de otros municipios que puedan trasladarse a Telde; impulsar vivienda protegida, alquiler asequible y rehabilitación; captar financiación de otras administraciones; y establecer objetivos y plazos. Eso también es Compactar Telde: conseguir que nuestra gente pueda construir aquí su proyecto de vida. No necesitamos inventarlo todo, sino planificar, aprender de lo que funciona, adaptarlo a Telde y empezar a ejecutar. Hoy hemos dado un pequeño paso. Ahora toca seguir avanzando. Otro futuro mejor para Telde es posible, si trabajamos desde ahora.


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