lunes, 1 de junio de 2026

𝙇𝙖 𝙜𝙚𝙨𝙩𝙖 𝙙𝙚 𝙪𝙣 𝙚𝙦𝙪𝙞𝙥𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙧𝙚𝙮𝙤́ 𝙝𝙖𝙨𝙩𝙖 𝙚𝙡 𝙛𝙞𝙣𝙖𝙡

 


Artículo de Diego Ojeda Ramos...

𝙇𝙖 𝙜𝙚𝙨𝙩𝙖 𝙙𝙚 𝙪𝙣 𝙚𝙦𝙪𝙞𝙥𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙧𝙚𝙮𝙤́ 𝙝𝙖𝙨𝙩𝙖 𝙚𝙡 𝙛𝙞𝙣𝙖𝙡

 

Hay temporadas que se recuerdan por los títulos. Y hay temporadas que se quedan grabadas para siempre por la forma en la que se conquistan. Lo que ha hecho el Rocasa Gran Canaria esta campaña trasciende el deporte. Es una auténtica gesta histórica. Una lección de fe, constancia, disciplina y compromiso colectivo que ya forma parte de la historia grande del balonmano canario.

Este equipo se ha proclamado campeón de la Liga Guerreras Iberdrola conquistando su segunda liga, pero este éxito no nació de la casualidad ni de un golpe de fortuna. Es el resultado de meses de sacrificio silencioso, de una plantilla corta, exigida al límite, castigada por las lesiones y obligada a reinventarse jornada tras jornada.

Pese a todas las dificultades, el Rocasa supo resistir. Supo sufrir. Supo levantarse. Y lo hizo hasta terminar una durísima liga regular en una meritoria segunda posición. Para algunos fue una sorpresa. Para quienes siguieron de cerca el día a día del equipo, no lo fue tanto. Porque detrás de esa clasificación había horas infinitas de trabajo, esfuerzo invisible y una convicción inquebrantable.

Entonces llegó el play-off. Y con él, el momento de demostrar de qué estaba hecho este grupo.

En cuartos esperaba el Elche, finalista en todas las ediciones de este formato y uno de los equipos más sólidos del campeonato. El golpe de la ida, con una derrota por cinco goles, parecía un muro demasiado alto. Pero este Rocasa ya había aprendido durante toda la temporada que ningún obstáculo es definitivo cuando un grupo cree de verdad.

Y el Antonio Moreno empujó. Y el equipo respondió. Con una remontada brillante, de esas que solo se explican desde el corazón, las teldenses dieron el primer gran golpe sobre la mesa.

Después llegó el Málaga Costa del Sol. Otro gigante. Otro desafío mayúsculo. Y de nuevo el Rocasa respondió como responden los equipos que están destinados a algo grande: compitiendo con alma, inteligencia y una fe inquebrantable.

Y entonces apareció el coloso final: el todopoderoso Super Amara Bera Bera. El mejor de tres partidos. Con factor cancha para las vascas. Con toda la lógica deportiva apuntando hacia San Sebastián.

Pero el deporte no entiende de pronósticos cuando enfrente hay un grupo convencido de su destino.

Fue ahí donde emergió con toda su dimensión el trabajo de Dejan Ojeda. El entrenador más joven de la Liga Guerreras Iberdrola ha firmado una temporada sencillamente magistral. Su capacidad para sostener al equipo en los momentos más difíciles, para transmitir confianza cuando las dudas podían aparecer, y para construir una identidad colectiva tan sólida como reconocible merece un reconocimiento enorme.

En el Gasca dio una auténtica lección táctica, levantando un muro defensivo que permitió asaltar San Sebastián y cambiar por completo la dinámica de la final. Fue la demostración de que el talento también se construye desde la pizarra, desde el liderazgo sereno y desde una idea en la que todas creyeron.

Pero si algo ha definido a este Rocasa ha sido precisamente eso: creer.

Creer en el mensaje del entrenador. Creer unas en otras. Creer cuando las piernas pesaban, cuando las lesiones golpeaban y cuando el camino parecía cuesta arriba.

Y así se llegó al desenlace soñado en el Polideportivo Insular Antonio Moreno.

No fue sencillo. No podía serlo. El Bera Bera peleó hasta el último segundo, se puso por delante en varias ocasiones y obligó al Rocasa a sacar su mejor versión. Pero cuando llegan esos momentos en los que solo sobreviven quienes tienen el alma preparada, este equipo volvió a demostrar de qué está hecho.

La fe. La constancia. La disciplina.

Tres palabras que resumen una temporada irrepetible.

Y junto al equipo, una afición ejemplar. El Antonio Moreno lleno hasta la bandera fue una jugadora más. Cada aplauso, cada grito, cada aliento llevó en volandas a unas jugadoras que sintieron el calor de su gente en cada defensa y en cada ataque. Esa comunión perfecta entre grada y pista fue una de las grandes claves del éxito.

Quizá muchos no contaban con ellas. Quizá algunos dudaron.

Pero este grupo respondió como responden las campeonas de verdad: haciendo equipo. Manteniéndose unido en las buenas y, sobre todo, en las menos buenas. Haciendo de la cohesión su mayor fortaleza.

Hoy Gran Canaria celebra mucho más que una liga.

Celebra la victoria de un grupo que decidió creer cuando nadie más lo hacía.

Celebra la obra de un entrenador valiente que supo guiar a las suyas.

Celebra el orgullo de una afición que nunca dejó de empujar.

Y celebra una gesta histórica que confirma que cuando el talento se une al trabajo, la disciplina se abraza a la fe y un vestuario se entrega en cuerpo y alma a una idea, no hay imposibles.

Este Rocasa Gran Canaria ya es eterno.

 

 

*Diego Fernando Ojeda Ramos, fue concejal del Ayuntamiento de Telde y actualmente es asesor en la Consejería del sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo Insular de Gran Canaria.


𝙇𝙖 𝙜𝙚𝙨𝙩𝙖 𝙙𝙚 𝙪𝙣 𝙚𝙦𝙪𝙞𝙥𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙧𝙚𝙮𝙤́ 𝙝𝙖𝙨𝙩𝙖 𝙚𝙡 𝙛𝙞𝙣𝙖𝙡

  Artículo de Diego Ojeda Ramos... 𝙇𝙖 𝙜𝙚𝙨𝙩𝙖 𝙙𝙚 𝙪𝙣 𝙚𝙦𝙪𝙞𝙥𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙧𝙚𝙮𝙤 ́ 𝙝𝙖𝙨𝙩𝙖 𝙚𝙡 𝙛𝙞𝙣𝙖𝙡   Hay t...