Mujeres y niñas, niños: las
principales víctimas de las fronteras
Artículo de Palmira Déniz Verona
En este Día
Mundial de las Personas Refugiadas queremos poner el foco en quienes sufren de
forma especialmente dura las consecuencias de los desplazamientos forzosos: las
mujeres, las niñas, los niños .
Millones de
personas se ven obligadas a abandonar sus hogares huyendo de guerras,
persecuciones, violencia, hambre, pobreza extrema o de los efectos cada vez más
devastadores de la crisis climática. En ese camino, mujeres y menores se
enfrentan a riesgos extraordinarios: violencia sexual, trata de seres humanos,
explotación, separación familiar, desapariciones, falta de atención sanitaria y
vulneración sistemática de sus derechos fundamentales.
La nueva
orientación de las políticas migratorias europeas, respaldada por sectores de
la extrema derecha y plasmada en iniciativas como el denominado Reglamento de
Retorno, profundiza una lógica centrada en la expulsión, la detención y la
externalización de fronteras, relegando a un segundo plano la protección
efectiva de las personas más vulnerables.
Estas
políticas corren el riesgo de debilitar garantías fundamentales, dificultar el
acceso al asilo y aumentar la inseguridad de quienes ya han sufrido violencia,
persecución o desplazamiento forzoso. Cuando se prioriza el control migratorio
sobre la protección de los derechos humanos, quienes más sufren son
precisamente las mujeres y la infancia.
No podemos
aceptar que el miedo, la xenofobia o el racismo condicionen las decisiones
políticas. Tampoco que se normalicen discursos que presentan a las personas
migrantes y refugiadas como una amenaza, especialmente cuando son pobres,
racializadas o procedentes de países empobrecidos.
La dignidad
humana no puede depender del lugar de nacimiento, del color de la piel, de la
religión o de la situación económica. Los derechos humanos son universales y
deben garantizarse en cualquier frontera y en cualquier circunstancia.
Desde Nueva
Canarias – Bloque Canarista defendemos una Europa comprometida con los derechos
humanos, la protección internacional, la igualdad entre mujeres y hombres, la
defensa de la infancia y la acogida digna de quienes buscan refugio y
seguridad.
Proteger a
las personas refugiadas es proteger los valores democráticos, la justicia y
nuestra propia humanidad.
Palmira Déniz Verona es secretaria de Igualdad, feminismo y
Diversidad de Nueva Canarias Telde.
