sábado, 6 de junio de 2026

Las dudas razonables sobre el alcalde y el Gobierno de Telde: apuntes para el futuro de la ciudad

 





Las dudas razonables sobre el alcalde y el Gobierno de Telde: apuntes para el futuro de la ciudad

Hay películas que trascienden el cine para convertirse en auténticas lecciones de ciudadanía. Una de ellas es 12 Hombres sin Piedad, la obra maestra protagonizada por Henry Fonda que nos recuerda que la justicia, la verdad y las decisiones importantes exigen reflexión, análisis y, sobre todo, capacidad para cuestionar aquello que aparentemente parece evidente.

 

La historia gira en torno a un jurado que debe decidir el futuro de un joven acusado de asesinato. Once de los doce miembros consideran que es culpable. Sin embargo, uno de ellos plantea una cuestión fundamental: ¿existe alguna duda razonable?

 

No afirma que el acusado sea inocente. No pretende imponer su criterio. Simplemente invita a pensar, a analizar los hechos y a comprobar si las conclusiones alcanzadas hasta ese momento resisten un examen riguroso.

 

Esa reflexión resulta especialmente pertinente para la realidad política que vive hoy la ciudad de Telde.

 

En menos de un año, los ciudadanos estarán llamados a emitir su propio veredicto sobre la gestión desarrollada por el alcalde Juan Antonio Peña y el gobierno formado por CIUCA, Partido Popular, Más por Telde y Coalición Canaria.

 

Y la pregunta que deberíamos hacernos todos es sencilla:

 

¿Existen dudas razonables sobre la gestión realizada durante estos tres años? Creo sinceramente que sí.

 

No hablamos de opiniones subjetivas, simpatías personales o diferencias ideológicas. Hablamos de hechos contrastables que cualquier ciudadano puede observar recorriendo los barrios, hablando con los colectivos vecinales, con los clubes deportivos, con las familias o con los trabajadores municipales, etc.

 

Porque después de tres años de mandato, la sensación generalizada es que Telde carece de un proyecto de ciudad.

 

La improvisación ha sustituido a la planificación. Los titulares han sustituido a la gestión. La propaganda ha sustituido a los resultados.

 

Mientras el gobierno municipal anuncia constantemente iniciativas futuras, la realidad del día a día sigue deteriorándose.

 

La plantilla municipal de Telde agoniza sin una planificación clara que garantice la atención adecuada a los ciudadanos, especialmente, a las personas más vulnerables.

 

Los barrios continúan deteriorados, obsoletos, esperando mejoras básicas en limpieza, asfaltado, parques, accesibilidad y equipamientos públicos.

 

Las instalaciones deportivas presentan un deterioro creciente que afecta directamente a miles de deportistas y familias.

 

Los servicios públicos muestran síntomas evidentes de agotamiento e incapacidad.

 

Y mientras tanto, la ciudad continúa sin conocer cuál es el modelo de desarrollo que este gobierno propone para los próximos años.

 

Las dudas razonables aparecen, además, cuando observamos situaciones como la del asentamiento ilegal de Hoya del Pozo y Playa del Hombre y otros que han surgido recientemente.

 

Más de un año después de los compromisos adquiridos públicamente por el alcalde, la situación en este sector de la costa teldense no solo permanece sin resolver, sino que se ha agravado. La falta de actuación ha perjudicado tanto a los vecinos afectados como a las propias personas que viven en condiciones indignas en ese asentamiento.

 

Las dudas razonables aparecen cuando analizamos la organización del Carnaval de Telde 2026. La ausencia de planificación, los retrasos, las improvisaciones y las dificultades organizativas han generado una sensación de descoordinación impropia de una ciudad como la nuestra.

 

Las dudas razonables también surgen cuando observamos el caso del Polideportivo Paco Artiles. Una instalación cerrada desde 2021, cuya reapertura sigue acumulando retrasos, incertidumbres y preguntas que todavía esperan respuestas claras. Una infraestructura fundamental para la ciudad que continúa sin prestar servicio a los miles de usuarios que durante años hicieron uso de ella.

 

Pero las dudas razonables no terminan ahí. Aparecen cuando vemos el estado del Polideportivo Rita Hernández, las deficiencias denunciadas en diversas instalaciones deportivas municipales o el progresivo abandono que denuncian clubes y deportistas.

 

Aparecen cuando conocemos la incertidumbre generada en torno al Centro Ocupacional Cruz de Jerez y las preocupaciones expresadas por trabajadores, usuarios y familias respecto al futuro de un servicio esencial para personas con discapacidad y dependencia.

 

Y aparecen, sobre todo, cuando observamos que muchas de estas situaciones no responden a problemas sobrevenidos, sino a la ausencia de una hoja de ruta clara para gobernar la ciudad.

 

Resulta especialmente llamativo porque el actual Alcalde, Juan Antonio Peña (CIUCA) y su Gobierno (CIUCA-PP-MXT-CC) recibieron un Ayuntamiento con: 

 

Recibió un Ayuntamiento con su estado económico y financiero plenamente saneado. 

Recibió un Ayuntamiento con estabilidad financiera.

Con pagos a proveedores normalizados.

Con nuevos efectivos policiales incorporados.

Con recursos económicos extraordinarios disponibles para ejecutar proyectos.

Con empresas públicas operativas.

Con escuelas infantiles recuperadas y funcionando.

Con decenas de proyectos ya iniciados y dotados presupuestariamente.

Sin embargo, tres años después, la sensación predominante es la de una ciudad que ha perdido impulso y capacidad de respuesta en lo más básico.

 

Por eso resulta legítimo plantear una comparación objetiva entre este mandato y los anteriores. No para alimentar enfrentamientos partidistas. No para reabrir debates del pasado. Sino para evaluar resultados.

 

Y hacerlo, además, teniendo en cuenta las enormes dificultades que afrontaron los gobiernos municipales entre 2015 y 2023: planes de ajuste, restricciones de contratación, pandemia Covid-19, crisis económicas, sentencias judiciales complejas, servicios desmantelados o múltiples obstáculos administrativos, entre otras.

 

La ciudadanía merece comparar. Merece analizar. Merece decidir con información. Porque gobernar no consiste únicamente en comunicar. Gobernar significa planificar, gestionar, ejecutar, resolver problemas y hacer la oportuna dación de cuentas a la ciudadanía.

 

Y es precisamente ahí donde surgen muchas de las dudas razonables que hoy existen sobre la continuidad de este Gobierno, carente a todas luces de proyecto político.

 

Frente a esta situación, Nueva Canarias–Bloque Canarista representa una alternativa seria, honesta y preparada.

Una organización libre de corrupción.

Una organización que no ampara el transfuguismo.

Una organización con experiencia de gestión acreditada.

 

Pero, sobre todo, una organización que dispone de un proyecto de ciudad y un equipo para desarrollarlo.

 

Un proyecto que entiende que Telde necesita recuperar la planificación estratégica, fortalecer sus servicios públicos, modernizar sus infraestructuras, apoyar a sus barrios e impulsar la actividad económica y comercial para volver a situar a las personas en el centro de la acción política.

 

No se trata de mirar al pasado con nostalgia. Se trata de construir el futuro con responsabilidad.

 

El verdadero debate que debe afrontar Telde no es quién ocupa un cargo ni quién aparece en más fotografías. La cuestión fundamental es otra:¿Está avanzando nuestra ciudad al ritmo que merece, debe y puede según la capacidad económica? Y si la respuesta genera dudas razonables, tal vez haya llegado el momento de abrir una reflexión colectiva sobre el futuro que queremos construir entre todos.

 

Porque las ciudades, al igual que los jurados de 12 Hombres sin Piedad, toman sus mejores decisiones cuando sustituyen los prejuicios por los hechos, el ruido por el análisis y la propaganda por la verdad. Telde merece esa reflexión. Y también merece un futuro mejor.

 

José Luis Macías Alonso es portavoz de Nueva Canarias–Bloque Canarista en el Ayuntamiento de Telde y secretario general de Nueva Canarias-Bloque Canarista Telde.