Conectar Telde: La libertad de poder llegar.
En
nuestra última reflexión imaginábamos unas Ramblas de Arnao transformadas: una
barrera urbana convertida en un espacio para caminar, encontrarnos y volver a
conectar San Gregorio, San Juan, San Francisco y Arnao, soterrando el tráfico
allí donde los estudios determinen su viabilidad y recuperando la superficie
para las personas. Pues bien; Imaginemos ahora que lo hemos conseguido. Las
siguientes preguntas parecen inevitables: ¿cómo llegamos hasta allí?, ¿cómo nos
movemos desde nuestros barrios, del lugar del trabajo o de zonas industriales?,
¿cómo conseguimos que Telde esté mejor conectada? Transformar el espacio urbano
exige pensar también cómo nos desplazamos por él. Porque hablar de movilidad no
es hablar solamente de coches, carreteras o tráfico: es hablar de personas, de
tiempo, de libertad y de oportunidades.
Moverse
por Telde forma parte de nuestra vida cotidiana. Llegar al trabajo, acompañar a
nuestros hijos e hijas al colegio, ir al médico, coger la guagua, comprar en la
tienda del barrio, disfrutar de la cultura, regresar a casa o, simplemente,
pasear. Años de conversaciones a pie de calle con personas que conocen bien
esta ciudad nos han enseñado que no todos vivimos esos desplazamientos de la
misma manera. Una persona mayor puede necesitar sombra y lugares donde
descansar; quien tiene movilidad reducida necesita eliminar barreras; una
familia, recorridos seguros; quien no dispone de vehículo, alternativas; y quien
trabaja por turnos, conexiones adaptadas a su realidad. La libertad también
consiste en poder llegar. Por eso conectar personas significa ofrecer confort
urbano, accesibilidad plena, seguridad, autonomía, armonía y empatía social.
Significa construir una ciudad con humanidad, capaz de ponerse en el lugar de
quien va a vivirla.
Para
conseguirlo, debemos mirar Telde en su conjunto. El llamado Palacio de la
Cultura y las Artes, el edificio de los antiguos Multicines, las 1.022 plazas
del parking de San Gregorio, la transformación de las Ramblas de Arnao y la
recuperación de la actividad comercial de las que hemos venido hablando
adquieren todavía más sentido cuando conseguimos conectarlas, entre sí y con
nuestros barrios. Y esa mirada debe alcanzar también a El Goro, Salinetas, Las
Rubiesas, Jinámar, Cruz de la Gallina, Bocabarranco, Las Huesas y al resto de
nuestras áreas industriales, donde cada día se genera empleo, conocimiento,
inversión y oportunidades; donde se genera valor.
Necesitamos
un transporte público competitivo, aparcamientos estratégicos, itinerarios
peatonales accesibles, movilidad sostenible, mejores conexiones y soluciones
adaptadas a cada realidad. No se trata de enfrentar al peatón con el vehículo
privado, sino de ordenar inteligentemente nuestras diferentes formas de
movernos para conseguir una ciudad más cómoda, accesible y equilibrada.
Pero
una transformación de esta dimensión necesita también un Ayuntamiento preparado
para hacerla posible. Un Ayuntamiento modernizado debe ser capaz de impulsar
una ciudad inteligente; y esa ciudad inteligente debe estar al servicio de un
municipio con inteligencia: de sus vecinos y vecinas, de su conocimiento, de su
experiencia y de su capacidad para crear conjuntamente. Planificación,
simplificación administrativa, datos, tecnología, movilidad sostenible,
urbanismo táctico o infraestructuras verdes y azules son herramientas que
pueden ayudarnos a gestionar mejor, medir, corregir y anticiparnos. Pero la
verdadera inteligencia de Telde está también en el talento de sus
profesionales, en el pensamiento crítico que cuestiona y mejora, en el
pensamiento creativo que encuentra nuevas posibilidades y en la cocreación
social y económica que permiten construir soluciones entre administración,
ciudadanía, colectivos y tejido productivo. La tecnología puede hacer más
inteligente una ciudad. Escuchar, compartir conocimiento y convertirlo en
decisiones puede hacer más inteligente a un municipio y anticiparnos.
Quizá
por eso conectar Telde sea mucho más que construir carreteras o reducir unos
minutos nuestros desplazamientos. Es conseguir que nadie encuentre una barrera
innecesaria para estudiar, trabajar, emprender, comprar, participar, disfrutar
o encontrarse con los demás. Para ser feliz, en definitiva. Durante estas
semanas, hemos ido imaginando cómo recuperar espacios, terminar proyectos,
generar actividad o transformar las Ramblas. Hoy, reflexionamos para movernos
mejor entre todos ellos. Poco a poco, las piezas empiezan a relacionarse y la
ciudad que queremos construir comienza a reconocerse. Porque una ciudad no está
verdaderamente unida porque sus lugares estén cerca en el mapa, sino cuando su
gente puede llegar a ellos con libertad, autonomía y dignidad. Si conseguimos
poner una administración moderna y una ciudad inteligente al servicio de la
humanidad de nuestra gente, estaremos haciendo algo mucho más importante que
mejorar nuestra movilidad: estaremos aprendiendo, entre todos y todas, a
caminar juntos hacia el Telde que sabemos que podemos construir.
José
Luis Macías Alonso es Concejal y Portavoz de Nueva Canarias - Bloque Canarista
en el M.I. Ayuntamiento de Telde.

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