domingo, 28 de junio de 2026

El verdadero motor de las conquistas colectivas

 

El verdadero motor de las conquistas colectivas

Artículo de Diego Ojeda Ramos.

Hay pueblos que construyen su historia desde los despachos. Otros, en cambio,  la escriben desde las plazas, las sedes vecinales, los locales sociales, las canchas deportivas o las pequeñas asociaciones culturales donde un grupo de personas decide que resignarse nunca será una opción. Canarias, y particularmente Telde, pertenece a esta segunda categoría.

 

Las grandes transformaciones sociales rara vez nacen por iniciativa de quienes ostentan el poder. Casi siempre llegan precedidas por el esfuerzo silencioso de una ciudadanía organizada que decide convertir la indignación en compromiso y las necesidades en reivindicaciones. La sociedad civil organizada ha sido, y continúa siendo, el principal instrumento para conquistar derechos, mejorar las condiciones de vida y fortalecer la democracia desde abajo.

 

Las asociaciones vecinales, culturales, deportivas, juveniles, medioambientales o de mayores representan mucho más que un conjunto de personas reunidas bajo unos estatutos. Son escuelas de ciudadanía. Espacios donde se aprende que la política no empieza ni termina el día de las elecciones, sino que se ejerce cotidianamente defendiendo el interés común.

 

Nuestra ciudad conoce bien esa realidad. Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que muchos barrios de Telde carecían de servicios tan elementales como el agua potable o el saneamiento. Fueron las asociaciones vecinales quienes, enfrentándose a la indiferencia de unas instituciones herederas de décadas de oscuridad y ausencia de libertades, lograron organizar a la población para exigir aquello que hoy consideramos derechos básicos. Lo que hoy parece normal fue ayer fruto de una lucha colectiva, paciente y perseverante.

 

Con la recuperación de la democracia, aquella ciudadanía comprometida comprendió que también era necesario ocupar las instituciones para ponerlas al servicio de la mayoría social. Muchos hombres y mujeres dieron entonces un paso al frente, incorporándose a partidos alejados del franquismo y de todas sus ramificaciones. Otros encontraron en el nacionalismo canario un instrumento político coherente con la defensa de la identidad, el territorio y la justicia social. Experiencias como Asamblea de Vecinos en Telde demostraron que era posible trasladar la fuerza del movimiento vecinal a las instituciones sin perder el vínculo con la calle.

 

Esa tradición sigue plenamente vigente. Porque la democracia no se agota en el voto. Una democracia sana necesita una sociedad civil fuerte, crítica, independiente y organizada. Cuando las instituciones fallan o se alejan de la ciudadanía, son las asociaciones quienes vuelven a ocupar el espacio del compromiso colectivo, recordándonos que la participación continúa siendo la mejor herramienta para transformar la realidad.

 

En ese camino ocupa un lugar destacado la Asociación de Vecinos MECLASA. Tres décadas después de su nacimiento continúa siendo el corazón social de Melenara, Clavellinas y Salinetas. Treinta y un años construyendo comunidad, fortaleciendo vínculos entre generaciones, defendiendo la costa de Telde y recordando que el barrio no es únicamente un lugar donde vivir, sino una comunidad a la que cuidar.

 

Su XXXI aniversario no constituye únicamente una celebración. Es un homenaje a todas las personas que, de manera desinteresada, dedican parte de su vida al bien común. A quienes entienden que el progreso no consiste solo en levantar edificios, sino también en construir convivencia, solidaridad y pertenencia.

 

Hoy, igual que ayer, la ciudadanía vuelve a encontrarse con demasiada frecuencia ante el abandono de la institución más cercana. Y, una vez más, son los vecinos y vecinas quienes asumen responsabilidades que nunca debieron recaer únicamente sobre sus hombros. Lo hacen sin buscar protagonismo, convencidos de que un barrio organizado siempre será más fuerte que cualquier etapa de desidia institucional.

 

El acto celebrado este sábado ha vuelto a recordarnos una verdad sencilla, pero profundamente democrática: que cada asociación, cada colectivo y cada persona comprometida constituye una pieza imprescindible en la construcción de una sociedad más justa, más cohesionada y más humana.

 

Porque la historia de Telde nunca la escribieron únicamente quienes gobernaron. También la escribieron quienes decidieron organizarse para cambiarla.

 

Felicidades a MECLASA y a todos los vecinos y vecinas que, durante estos treinta y un años, han demostrado que la mejor política nace siempre del compromiso con la comunidad.

Diego Fernando Ojeda Ramos, fue concejal del Ayuntamiento de Telde y actualmente es asesor en la Consejería del sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo Insular de Gran Canaria.


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