El futuro de las campeonas empieza en su casa
Hay
victorias que se celebran durante unos días y otras que permanecen para siempre
en la memoria de una ciudad. El reciente campeonato de la Liga Guerreras
Iberdrola conquistado por el Club Balonmano Rocasa Remudas pertenece, sin duda,
a estas últimas. No sólo por el extraordinario éxito deportivo que supone
proclamarse campeón de España, sino porque vuelve a demostrar que desde un
barrio humilde y trabajador como el de Las Remudas es posible alcanzar la
excelencia cuando el talento, el esfuerzo y la constancia se convierten en una
forma de vida.
Pero
el C.B Rocasa Remudas es mucho más que un equipo campeón.
Es
una escuela de valores; Un punto de encuentro para cientos de familias. Es una
cantera que educa a niños y niñas en el respeto, la disciplina, el compañerismo,
la igualdad y la cultura del esfuerzo. Es un ejemplo de cómo el deporte puede
transformar vidas y fortalecer una comunidad. Es una referencia para toda una
generación de jóvenes que descubren, cada vez que pisan el Antonio Moreno, que
desde Telde también se puede llegar a lo más alto del deporte español.
Los
recientes reconocimientos a Dejan Ojeda como Mejor Entrenador, a María Zaldua
como MVP de la temporada, a Martina Lang como Mejor Defensora, a Almudena
Rodríguez como Mejor Lateral Derecho y a Larissa Da Silva como Mejor Lateral
Izquierdo no hacen sino confirmar la extraordinaria dimensión de un proyecto
que lleva décadas construyéndose con humildad, trabajo y perseverancia. Detrás
de cada uno de esos galardones existe una directiva comprometida, un cuerpo
técnico ejemplar, una cantera extraordinaria, decenas de personas voluntarias y
una afición que nunca ha dejado de creer en su club.
Siempre
he pensado que amar una ciudad no consiste únicamente en sentirse orgulloso de
ella cuando llegan los éxitos. Amar una ciudad también significa cuidar aquello
que la hace grande, proteger lo que representa sus mejores valores y tener la
ambición de dejar a las próximas generaciones una Telde mejor de la que
nosotros encontramos. Ese debería ser siempre el verdadero sentido del servicio
público: conservar lo mejor de nuestra historia y trabajar, cada día, para
construir un futuro todavía más ilusionante.
Siempre
he creído que una ciudad se define por aquello que decide proteger. Protege su
patrimonio porque habla de su historia. Protege sus espacios públicos porque
forman parte de la vida de sus vecinos. Y también debe proteger a quienes, con
su esfuerzo cotidiano, proyectan el nombre de la ciudad con dignidad dentro y
fuera de nuestras fronteras.
"Las grandes ciudades no se miden
únicamente por la calidad de sus infraestructuras. También se miden por la
forma en que cuidan a quienes las representan con excelencia y proyectan su
nombre con orgullo dentro y fuera de sus fronteras."
Por
eso, el Polideportivo Insular Antonio Moreno debe entenderse como mucho más que
un pabellón deportivo. Es la casa del Rocasa Remudas. Es el lugar donde se
forman las campeonas de hoy y donde empiezan a soñar las campeonas de mañana.
Entre sus paredes no solo se entrenan equipos; se construye ciudadanía. Allí se
aprende a levantarse después de una derrota, a compartir los éxitos, a respetar
al rival y a comprender que los grandes logros siempre son el resultado del
trabajo colectivo.
Durante
años se realizaron importantes actuaciones que permitieron mantener la
instalación en condiciones adecuadas y responder a las necesidades del club
para que pudiera seguir compitiendo al máximo nivel en su propia casa. Sin
embargo, el paso del tiempo exige continuidad, planificación y mantenimiento.
Hoy el Antonio Moreno presenta deficiencias que no pueden seguir esperando y
que requieren una respuesta clara y decidida por parte de las administraciones
públicas.
Ahora
bien, sería un error limitar el debate a reparar averías o resolver incidencias
puntuales. El Pabellón Antonio Moreno necesita una mirada mucho más ambiciosa.
Necesita un proyecto integral que lo adapte a las necesidades del siglo XXI;
una instalación moderna, inteligente, accesible, eficiente, segura y preparada
para seguir acogiendo competiciones nacionales e internacionales.
Un
pabellón concebido con visión de futuro, capaz de responder a las necesidades
del deporte de élite, de la cantera y de las miles de personas que, generación
tras generación, seguirán encontrando en el Rocasa un motivo de orgullo y de
inspiración.
Porque
invertir en el Pabellón Antonio Moreno no significa únicamente mejorar un
edificio. Significa apostar por un proyecto que lleva décadas construyendo
sociedad. Significa invertir en salud, en educación, en igualdad de
oportunidades, en cohesión social y en convivencia. Significa ofrecer a
nuestros jóvenes espacios donde crecer, aprender y descubrir que el esfuerzo
sigue siendo el mejor camino para alcanzar cualquier meta.
Quizás
por eso siento una enorme admiración por proyectos como el Club Balonmano
Rocasa Remudas. Porque representan exactamente la ciudad en la que creo. Una
ciudad que trabaja en silencio, que no se rinde ante las dificultades, que
forma personas antes que titulares y que entiende que los grandes logros nunca
llegan por casualidad, sino como consecuencia del compromiso, la constancia y
el trabajo bien hecho. Esa es la Telde que merece la pena defender. Esa es la
Telde que quiero seguir construyendo junto a todos los vecinos.
Las
campeonas ya han hecho su parte. Han llevado el nombre de Las Remudas, de
Telde, de Gran Canaria y de Canarias a lo más alto gracias al esfuerzo, la
humildad y la perseverancia.
Ahora
le corresponde al Gobierno y Ayuntamiento de Telde estar a la altura de ese
ejemplo. Ha llegado el momento de dejar atrás los diagnósticos y pasar a la
acción. El Pabellón Antonio Moreno necesita una intervención decidida, pero,
sobre todo, necesita un verdadero proyecto de futuro. Un proyecto serio,
consensuado con el club, técnicamente solvente y pensado para las próximas
décadas. No basta con reparar aquello que se deteriora; debemos ser capaces de
construir una instalación moderna, accesible, eficiente y preparada para seguir
siendo el hogar de uno de los mayores referentes deportivos de nuestra ciudad.
Esa es una inversión que ya no admite más demora, porque invertir en el Antonio
Moreno es invertir en el prestigio, en la educación, en la igualdad y en el
futuro de Telde.
Porque
el Antonio Moreno no es únicamente el lugar donde se entrenan las campeonas de
hoy. Es el lugar donde empezarán a soñar las campeonas de mañana. Es un espacio
donde se forjan valores, amistades, compromiso y sentido de pertenencia. Es un
lugar donde también se construye ciudad.
Sueño
con una Telde que cuide a quienes la hacen grande. Una ciudad que mire al
futuro sin olvidar a quienes llevan décadas engrandeciendo su nombre. Una
ciudad que entienda que invertir en deporte es invertir en educación, en
igualdad, en convivencia y en esperanza.
El Rocasa Remudas ya ha demostrado que
desde Telde pueden alcanzarse las mayores metas. Ahora es el momento de que
nuestra ciudad demuestre que también sabe cuidar aquello que la hace grande.
Porque cuando una administración acompaña con decisión a quienes llevan años
construyendo prestigio colectivo, no solo mejora una instalación deportiva:
fortalece la identidad de toda una ciudad y deja un legado del que podrán
sentirse orgullosas las próximas generaciones.
Porque
estoy convencido de que las grandes ciudades no se recuerdan por lo que
prometieron, sino por aquello que fueron capaces de proteger y de legar a las
generaciones que vinieron después.
Y
pocas herencias pueden ser tan valiosas como dejar a nuestros hijos una ciudad
orgullosa de quienes la representan.
Porque el futuro de las campeonas
empieza en su casa.
José Luis Macías Alonso
es Concejal y Portavoz de Nueva Canarias
– Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de
Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde.


