viernes, 17 de julio de 2026

El futuro de las campeonas empieza en su casa

 


El futuro de las campeonas empieza en su casa

 

Hay victorias que se celebran durante unos días y otras que permanecen para siempre en la memoria de una ciudad. El reciente campeonato de la Liga Guerreras Iberdrola conquistado por el Club Balonmano Rocasa Remudas pertenece, sin duda, a estas últimas. No sólo por el extraordinario éxito deportivo que supone proclamarse campeón de España, sino porque vuelve a demostrar que desde un barrio humilde y trabajador como el de Las Remudas es posible alcanzar la excelencia cuando el talento, el esfuerzo y la constancia se convierten en una forma de vida.

Pero el C.B Rocasa Remudas es mucho más que un equipo campeón.

Es una escuela de valores; Un punto de encuentro para cientos de familias. Es una cantera que educa a niños y niñas en el respeto, la disciplina, el compañerismo, la igualdad y la cultura del esfuerzo. Es un ejemplo de cómo el deporte puede transformar vidas y fortalecer una comunidad. Es una referencia para toda una generación de jóvenes que descubren, cada vez que pisan el Antonio Moreno, que desde Telde también se puede llegar a lo más alto del deporte español.

Los recientes reconocimientos a Dejan Ojeda como Mejor Entrenador, a María Zaldua como MVP de la temporada, a Martina Lang como Mejor Defensora, a Almudena Rodríguez como Mejor Lateral Derecho y a Larissa Da Silva como Mejor Lateral Izquierdo no hacen sino confirmar la extraordinaria dimensión de un proyecto que lleva décadas construyéndose con humildad, trabajo y perseverancia. Detrás de cada uno de esos galardones existe una directiva comprometida, un cuerpo técnico ejemplar, una cantera extraordinaria, decenas de personas voluntarias y una afición que nunca ha dejado de creer en su club.

Siempre he pensado que amar una ciudad no consiste únicamente en sentirse orgulloso de ella cuando llegan los éxitos. Amar una ciudad también significa cuidar aquello que la hace grande, proteger lo que representa sus mejores valores y tener la ambición de dejar a las próximas generaciones una Telde mejor de la que nosotros encontramos. Ese debería ser siempre el verdadero sentido del servicio público: conservar lo mejor de nuestra historia y trabajar, cada día, para construir un futuro todavía más ilusionante.



Siempre he creído que una ciudad se define por aquello que decide proteger. Protege su patrimonio porque habla de su historia. Protege sus espacios públicos porque forman parte de la vida de sus vecinos. Y también debe proteger a quienes, con su esfuerzo cotidiano, proyectan el nombre de la ciudad con dignidad dentro y fuera de nuestras fronteras.

"Las grandes ciudades no se miden únicamente por la calidad de sus infraestructuras. También se miden por la forma en que cuidan a quienes las representan con excelencia y proyectan su nombre con orgullo dentro y fuera de sus fronteras."

Por eso, el Polideportivo Insular Antonio Moreno debe entenderse como mucho más que un pabellón deportivo. Es la casa del Rocasa Remudas. Es el lugar donde se forman las campeonas de hoy y donde empiezan a soñar las campeonas de mañana. Entre sus paredes no solo se entrenan equipos; se construye ciudadanía. Allí se aprende a levantarse después de una derrota, a compartir los éxitos, a respetar al rival y a comprender que los grandes logros siempre son el resultado del trabajo colectivo.

Durante años se realizaron importantes actuaciones que permitieron mantener la instalación en condiciones adecuadas y responder a las necesidades del club para que pudiera seguir compitiendo al máximo nivel en su propia casa. Sin embargo, el paso del tiempo exige continuidad, planificación y mantenimiento. Hoy el Antonio Moreno presenta deficiencias que no pueden seguir esperando y que requieren una respuesta clara y decidida por parte de las administraciones públicas.

Ahora bien, sería un error limitar el debate a reparar averías o resolver incidencias puntuales. El Pabellón Antonio Moreno necesita una mirada mucho más ambiciosa. Necesita un proyecto integral que lo adapte a las necesidades del siglo XXI; una instalación moderna, inteligente, accesible, eficiente, segura y preparada para seguir acogiendo competiciones nacionales e internacionales.

Un pabellón concebido con visión de futuro, capaz de responder a las necesidades del deporte de élite, de la cantera y de las miles de personas que, generación tras generación, seguirán encontrando en el Rocasa un motivo de orgullo y de inspiración.

Porque invertir en el Pabellón Antonio Moreno no significa únicamente mejorar un edificio. Significa apostar por un proyecto que lleva décadas construyendo sociedad. Significa invertir en salud, en educación, en igualdad de oportunidades, en cohesión social y en convivencia. Significa ofrecer a nuestros jóvenes espacios donde crecer, aprender y descubrir que el esfuerzo sigue siendo el mejor camino para alcanzar cualquier meta.

Quizás por eso siento una enorme admiración por proyectos como el Club Balonmano Rocasa Remudas. Porque representan exactamente la ciudad en la que creo. Una ciudad que trabaja en silencio, que no se rinde ante las dificultades, que forma personas antes que titulares y que entiende que los grandes logros nunca llegan por casualidad, sino como consecuencia del compromiso, la constancia y el trabajo bien hecho. Esa es la Telde que merece la pena defender. Esa es la Telde que quiero seguir construyendo junto a todos los vecinos.

Las campeonas ya han hecho su parte. Han llevado el nombre de Las Remudas, de Telde, de Gran Canaria y de Canarias a lo más alto gracias al esfuerzo, la humildad y la perseverancia.

Ahora le corresponde al Gobierno y Ayuntamiento de Telde estar a la altura de ese ejemplo. Ha llegado el momento de dejar atrás los diagnósticos y pasar a la acción. El Pabellón Antonio Moreno necesita una intervención decidida, pero, sobre todo, necesita un verdadero proyecto de futuro. Un proyecto serio, consensuado con el club, técnicamente solvente y pensado para las próximas décadas. No basta con reparar aquello que se deteriora; debemos ser capaces de construir una instalación moderna, accesible, eficiente y preparada para seguir siendo el hogar de uno de los mayores referentes deportivos de nuestra ciudad. Esa es una inversión que ya no admite más demora, porque invertir en el Antonio Moreno es invertir en el prestigio, en la educación, en la igualdad y en el futuro de Telde.

Porque el Antonio Moreno no es únicamente el lugar donde se entrenan las campeonas de hoy. Es el lugar donde empezarán a soñar las campeonas de mañana. Es un espacio donde se forjan valores, amistades, compromiso y sentido de pertenencia. Es un lugar donde también se construye ciudad.



Sueño con una Telde que cuide a quienes la hacen grande. Una ciudad que mire al futuro sin olvidar a quienes llevan décadas engrandeciendo su nombre. Una ciudad que entienda que invertir en deporte es invertir en educación, en igualdad, en convivencia y en esperanza.

El Rocasa Remudas ya ha demostrado que desde Telde pueden alcanzarse las mayores metas. Ahora es el momento de que nuestra ciudad demuestre que también sabe cuidar aquello que la hace grande. Porque cuando una administración acompaña con decisión a quienes llevan años construyendo prestigio colectivo, no solo mejora una instalación deportiva: fortalece la identidad de toda una ciudad y deja un legado del que podrán sentirse orgullosas las próximas generaciones.

Porque estoy convencido de que las grandes ciudades no se recuerdan por lo que prometieron, sino por aquello que fueron capaces de proteger y de legar a las generaciones que vinieron después.

Y pocas herencias pueden ser tan valiosas como dejar a nuestros hijos una ciudad orgullosa de quienes la representan.

Porque el futuro de las campeonas empieza en su casa.

 

José Luis Macías Alonso es Concejal y Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde.

 

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