Cuando las goteras retratan
una gestión
Artículo de Diego Ojeda Ramos.
La suspensión de un
partido de baloncesto por las goteras del Polideportivo Rita
Hernández no debe considerarse un incidente aislado ni una simple avería.
Es una señal de la necesidad de recuperar el mantenimiento y la planificación
de las instalaciones deportivas de Telde. Cuando una cubierta vuelve a dejar
pasar el agua, no se ve afectada únicamente una infraestructura: también se
pone de manifiesto la importancia de contar con una gestión preventiva y
sostenida.
La realidad está a la
vista. Basta con visitar el Polideportivo Antonio Moreno, recorrer
nuestros campos de fútbol o acercarse a muchas de las canchas municipales para
comprobar que necesitan revisiones periódicas, reparaciones y una planificación
que permita actuar antes de que los problemas se conviertan en emergencias. No
hace falta exagerar ni convertir esta situación en una disputa partidista.
La situación resulta
especialmente preocupante porque el Polideportivo Rita Hernández fue objeto de
mejoras relevantes durante el mandato anterior. Se reparó la cubierta, se
instaló un nuevo parqué y se sustituyeron las antiguas luminarias por
tecnología LED. También se renovó la sala multiusos, se dotó al gimnasio de
nueva maquinaria y se actuó sobre las canchas exteriores, instalando nuevo
mobiliario deportivo tanto dentro como fuera. Todas esas actuaciones
demostraban que la planificación y el mantenimiento sostenido permiten
recuperar y proteger los espacios públicos.
No eran
intervenciones aisladas ni producto de la improvisación. Formaban parte de un
plan de mejoras, proyectos y obras destinado a recuperar progresivamente las
instalaciones deportivas municipales. Un plan cuya continuidad convendría
recuperar y reforzar durante el actual mandato, junto con la unidad técnica de
mantenimiento de la Concejalía de Actividad Física y Deportes. Sin
planificación ni equipos técnicos dedicados a revisar y conservar, las obras
realizadas pierden eficacia y las instalaciones vuelven a deteriorarse.
Afortunadamente,
algunos proyectos que ya estaban en marcha pudieron continuar. Entre ellos se
encontraban la sustitución del césped del Campo Pedro Miranda y del Estadio
Municipal de El Calero. Fueron actuaciones planificadas y tramitadas
anteriormente que finalmente se ejecutaron, una muestra de que los proyectos
con previsión y continuidad pueden materializarse incluso cuando cambia la
gestión.
Pero han transcurrido
tres años y resulta difícil identificar nuevas actuaciones de cierta
relevancia. El tiempo, cuando no existe una conservación adecuada ni una
planificación de inversiones, pasa factura. Una gotera que no se atiende se
convierte en una filtración; una pequeña avería termina inutilizando un
espacio; una instalación que no se revisa acaba necesitando una obra mucho más
costosa.
La falta de
mantenimiento tiene consecuencias económicas y sociales. La asumen nuestros
clubes, las familias y, especialmente, nuestra infancia y nuestra juventud.
La sufren quienes llegan a entrenar y encuentran vestuarios deteriorados,
problemas de agua, desperfectos en las canchas o espacios que no reúnen las
condiciones necesarias. Cada incidencia que no se previene pone de relieve la
necesidad de una planificación básica para garantizar el funcionamiento diario.
También puede verse
afectada la celebración de competiciones autonómicas, nacionales e
internacionales. Telde cuenta con clubes y deportistas que llevan el nombre
de la ciudad mucho más lejos de lo que reflejan las condiciones actuales de
algunas instalaciones. Es importante ofrecerles espacios adecuados para que
puedan desarrollar su actividad y mantener la calidad y la imagen que merecen
sus competiciones.
Nuestros clubes,
además, han dejado de recibir incluso unas ayudas mínimas que les
permitan sostener su actividad con cierta tranquilidad. Son entidades que
trabajan con cientos de niños y niñas, forman en valores, generan comunidad y
realizan una labor educativa y social que difícilmente podría sustituir la
Administración. Sin apoyo económico y sin instalaciones mantenidas, se les
trasladan dificultades derivadas de una planificación que debe mejorarse desde
las instituciones responsables.
Mientras todo esto
sucede, la comunicación institucional ocupa cada vez más espacio. Las notas de
prensa, las fotografías y las publicaciones en las redes sociales pueden
proyectar una ciudad en permanente movimiento, pero no reparan una gotera, no
sustituyen un pavimento deteriorado, no abren un vestuario cerrado ni permiten
que un partido suspendido vuelva a disputarse. La comunicación puede acompañar
la gestión, pero nunca reemplazar el mantenimiento ni la planificación que la
ciudadanía necesita.
Gobernar no consiste
solamente en anunciar. También significa conservar, revisar, reparar y
anticiparse a los problemas. El mantenimiento cotidiano ofrece menos
fotografías, pero evita que las instalaciones se deterioren y que después
tengamos que gastar mucho más dinero para recuperarlas. Planificar no es
reaccionar cuando llega la lluvia, sino inspeccionar las cubiertas, programar
las reparaciones y garantizar los recursos técnicos y económicos para actuar a
tiempo.
La suspensión de un
partido en el Polideportivo Rita Hernández y el deterioro acumulado de otras
instalaciones tienen consecuencias concretas que deben abordarse: partidos que
no se celebran, entrenamientos condicionados, riesgos para quienes utilizan los
espacios, clubes obligados a asumir costes y familias que ven limitada la
práctica deportiva de sus hijos e hijas. Cada incidencia que no se resuelve a
tiempo agrava el problema y encarece la solución.
Por eso, esta
situación debe servir como una advertencia clara y como el punto de partida de
una actuación concreta. Es necesario recuperar la planificación, reforzar los
equipos técnicos y establecer una política seria de mantenimiento, con
revisiones periódicas de cubiertas, vestuarios, pavimentos, instalaciones de
agua y equipamiento deportivo. También deben fijarse prioridades claras,
calendarios públicos, seguimiento de cada actuación y recursos económicos
suficientes, además de recuperar unas ayudas mínimas para que los clubes puedan
sostener su actividad.
Telde necesita
gestión, continuidad y respeto por el trabajo de sus clubes. Necesita recuperar
una planificación estable y un mantenimiento constante para que sus
instalaciones deportivas vuelvan a ser lugares seguros y dignos, en los que
nuestra infancia y nuestra juventud puedan crecer, aprender y practicar deporte
sin tener que mirar al techo cada vez que comienza a llover.
Diego
Fernando Ojeda Ramos fue concejal del Ayuntamiento de Telde


No hay comentarios:
Publicar un comentario