Cada
25 de julio, festividad de Santiago Apóstol, miles de personas culminan una
peregrinación que comenzó con una decisión valiente: Dar el primer paso. Ningún camino se recorre desde la inmovilidad
ni ninguna meta se alcanza sin esfuerzo, constancia y un rumbo claro. Lo mismo
ocurre con las ciudades. Cuando las decisiones se sustituyen por las excusas,
la planificación por la improvisación y la gestión por la resignación, aparece
una de las formas más perjudiciales de hacer política: la indolencia. Y cuando
la indolencia se instala en las instituciones, el cambio deja de ser una opción
para convertirse en una necesidad.
Telde
vive hoy uno de esos momentos decisivos. Nuestra ciudad necesita recuperar la
ambición de avanzar y afrontar con determinación retos que ya no admiten
demora: modernizar la administración, fortalecer los servicios públicos,
mejorar la limpieza, la seguridad y la movilidad, proteger nuestro patrimonio,
impulsar el comercio y la actividad económica, cuidar nuestros barrios y
planificar el crecimiento de la ciudad. Los vecinos no esperan más
explicaciones; esperan gobiernos que trabajen, planifiquen y obtengan
resultados.
Pero
el futuro de Telde tampoco puede depender únicamente de quienes ocupan
temporalmente un despacho. Las grandes ciudades progresan cuando son capaces de
sumar el talento de toda la sociedad. Empresarios, trabajadores, autónomos,
universidades, centros educativos, colegios profesionales, asociaciones
vecinales, entidades sociales, culturales y deportivas forman parte de un
extraordinario capital humano que debe participar en la construcción del
proyecto común de ciudad. Gobernar bien también significa escuchar, generar
confianza y convertir ese conocimiento colectivo en decisiones útiles para el
interés general.
La
política del siglo XXI exige una forma diferente de gobernar. Menos
improvisación y más planificación. Menos propaganda y más evaluación. Menos
anuncios y más resultados. La ciudadanía reclama administraciones modernas,
transparentes y capaces de rendir cuentas, donde cada compromiso pueda medirse
y cada decisión responda verdaderamente al interés general. La confianza no se
recupera con relatos; se recupera demostrando, día a día, que cada paso acerca
a la ciudad al futuro que merece.
Porque
ningún peregrino llega a su destino sin ponerse en marcha. Tampoco basta con
aparentar que se camina o con escenificar el recorrido. El Camino solo existe
cuando cada paso acerca realmente a la meta. Con las ciudades ocurre
exactamente lo mismo: el futuro no se construye con titulares, anuncios o
gestos simbólicos, sino con trabajo constante, planificación, decisiones
valientes y resultados que puedan comprobarse. Telde no alcanzará el futuro que
merece si permanece instalada entre la resignación y las excusas. Ha llegado el
momento de caminar unidos, de recuperar la ilusión colectiva y de atrevernos,
entre todos, a dar el primer paso. Solo así recorreremos el camino que
devolverá a nuestra ciudad el protagonismo, la confianza y la esperanza que
nunca debió perder.
José Luis Macías Alonso es
Concejal-Portavoz de Nueva Canarias-Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de
Telde y Secretario General de Nueva Canarias-Bloque Canarista Telde.
