miércoles, 22 de julio de 2026

 


Una isla que sigue latiendo al ritmo de su ganadería


Hablar de la ganadería en Gran Canaria es hablar de una forma de entender la vida. Es recorrer barrancos donde aún resuenan los cencerros, medianías donde el queso continúa elaborándose con el mismo respeto que hace generaciones y pueblos enteros que han encontrado en la ganadería no solo un medio de vida, sino una expresión de identidad.

 

Durante los últimos diez años, los datos del Instituto Canario de Estadística muestran una realidad esperanzadora. Frente a quienes anunciaban el declive inevitable del sector primario, Gran Canaria ha demostrado que cuando existe compromiso, profesionalización y apoyo institucional, la ganadería puede mirar al futuro sin renunciar a sus raíces. La isla mantiene una de las cabañas ganaderas más importantes de Canarias y continúa siendo referencia en especies como el ganado caprino, auténtico símbolo de nuestro paisaje y origen de algunos de los mejores quesos del archipiélago.

 

Mientras otras islas han concentrado su crecimiento en sectores muy específicos o han sufrido mayores fluctuaciones, Gran Canaria ha sabido construir un modelo más equilibrado. La diversidad de su producción, la fortaleza de sus explotaciones familiares y la incorporación de nuevas generaciones han permitido sostener un patrimonio ganadero que trasciende las cifras estadísticas.

 

Cada explotación que permanece abierta representa mucho más que un número en un informe. Significa empleo rural, conservación del territorio, prevención de incendios gracias al pastoreo, mantenimiento de razas autóctonas y producción de alimentos de cercanía que reducen nuestra dependencia exterior. En una región ultraperiférica como Canarias, la soberanía alimentaria no es un discurso romántico; constituye una necesidad estratégica.

 

Los últimos datos del ISTAC reflejan además una recuperación del número de explotaciones ganaderas en Canarias durante 2025, rompiendo una tendencia negativa de la última década. Gran Canaria destaca entre las islas con mayor crecimiento porcentual de explotaciones, confirmando que existe un renovado impulso del sector y una voluntad clara de seguir produciendo riqueza desde el campo.

 

Ese impulso también tiene nombre, rostro y sabor. Se refleja en el extraordinario prestigio alcanzado por los quesos de Gran Canaria, que vuelven a situar a la isla en lo más alto de la excelencia agroalimentaria de Canarias. Los Premios AgroCanarias 2026 han confirmado una vez más que el esfuerzo diario de nuestros ganaderos, ganaderas, queseras y queseros se transforma en productos de una calidad excepcional.

 

Gran Canaria lideró el medallero del certamen con 22 galardones, un reconocimiento colectivo al trabajo bien hecho y a un sector que ha sabido conjugar tradición, innovación y respeto por el territorio. Entre todos los reconocimientos destaca el obtenido por la Quesería La Gloria, de José Miguel Ortega Suárez y Francisca Olga Pérez Navarro, cuyo queso semicurado de leche cruda de cabra untado con gofio fue distinguido como Mejor Queso de Canarias 2026. Un premio que simboliza toda una vida de sacrificio, conocimiento y amor por una profesión que forma parte del alma de nuestra isla.

 

Pero este éxito no pertenece únicamente a una quesería. También lleva el nombre de Morales, San Mateo, Draguillo, Era del Cardón, Cardona, Valsendero, El Caidero, Quesos Madre Vieja, Artesanal Guedes, El Cortijo de Las Hoyas, El Cortijo de Caideros, Joquegram, Lomo Gallego, Ganaranjo, La Cazuela de Amurga, Aguas de Fontanales, Camino del Incienso y Los Castañeros, entre otras elaboraciones distinguidas. Cada premio es el reconocimiento a familias enteras que mantienen vivo el campo grancanario, preservan nuestras razas ganaderas y convierten la leche de nuestras explotaciones en auténticas obras maestras de la gastronomía.

 

Sin embargo, estos éxitos tampoco son fruto de la casualidad. Detrás de ellos existe el esfuerzo y la dedicación de quienes trabajan cada día en las explotaciones ganaderas y en las queserías de la isla, pero también una apuesta firme y continuada por parte del Cabildo de Gran Canaria, a través de la Consejería de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica, que ha entendido que invertir en la ganadería es invertir en el futuro de la isla.

 

Las ayudas destinadas a las asociaciones del sector, junto al respaldo directo a las personas ganaderas y queseras, han permitido fortalecer el tejido productivo, mejorar la calidad de las explotaciones y favorecer la profesionalización de un sector estratégico para Gran Canaria.

 

A ello se suma una intensa labor de promoción y valorización de nuestros productos. Las Ferias de Ganado, el Foro Internacional del Queso, la participación en la Ruta Europea del Queso, las Aulas de Catas Comentadas, los concursos oficiales y las numerosas acciones de promoción desarrolladas durante los últimos años han contribuido a acercar los productos de nuestra tierra a la ciudadanía, abrir nuevos mercados y reforzar el prestigio de los quesos grancanarios dentro y fuera de Canarias.

 

Porque cuando una institución apuesta por quienes producen, cuando acompaña al sector con políticas públicas útiles y cuando ayuda a visibilizar el trabajo de las personas ganaderas y queseras, no solo fortalece la economía rural. También protege el paisaje, fija población en el medio rural, preserva nuestras razas autóctonas y transmite a las nuevas generaciones que vivir del campo sigue siendo una opción digna, necesaria y con futuro.

 

Sin embargo, estos avances no deben conducir a la complacencia. La rentabilidad continúa siendo el gran desafío. El incremento de los costes de producción, la escasez de relevo generacional, la presión urbanística y la competencia de productos importados siguen poniendo a prueba la resistencia de nuestros ganaderos y ganaderas. Por ello, cada política pública que fortalezca la producción local supone una inversión en el futuro de Gran Canaria.

 

Defender la ganadería grancanaria es defender nuestros paisajes, nuestra gastronomía, nuestra economía rural y nuestra cultura. Es comprender que detrás de cada litro de leche, de cada queso artesanal o de cada explotación familiar existe una historia de esfuerzo que merece ser protegida.

 

Porque una isla que cuida a sus ganaderos y ganaderas es una isla que protege su identidad. Y Gran Canaria ha demostrado, durante esta última década, que sigue creyendo en la fuerza de su tierra, en el valor de quienes la trabajan y en la capacidad del sector primario para seguir escribiendo páginas de futuro. Mientras haya personas dispuestas a cuidar nuestros ganados, elaborar nuestros quesos y mantener vivo el paisaje que heredamos, Gran Canaria seguirá latiendo al ritmo de su ganadería.

Diego Fernando Ojeda Ramos, fue concejal del Ayuntamiento de Telde y actualmente es asesor en la Consejería del sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo Insular de Gran Canaria.


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