Una isla que sigue latiendo al
ritmo de su ganadería
Hablar de la
ganadería en Gran Canaria es hablar de una forma de entender la vida. Es
recorrer barrancos donde aún resuenan los cencerros, medianías donde el queso
continúa elaborándose con el mismo respeto que hace generaciones y pueblos
enteros que han encontrado en la ganadería no solo un medio de vida, sino una
expresión de identidad.
Durante los últimos
diez años, los datos del Instituto Canario de Estadística muestran una realidad
esperanzadora. Frente a quienes anunciaban el declive inevitable del sector
primario, Gran Canaria ha demostrado que cuando existe compromiso,
profesionalización y apoyo institucional, la ganadería puede mirar al futuro
sin renunciar a sus raíces. La isla mantiene una de las cabañas ganaderas más
importantes de Canarias y continúa siendo referencia en especies como el ganado
caprino, auténtico símbolo de nuestro paisaje y origen de algunos de los
mejores quesos del archipiélago.
Mientras otras islas
han concentrado su crecimiento en sectores muy específicos o han sufrido
mayores fluctuaciones, Gran Canaria ha sabido construir un modelo más
equilibrado. La diversidad de su producción, la fortaleza de sus explotaciones
familiares y la incorporación de nuevas generaciones han permitido sostener un
patrimonio ganadero que trasciende las cifras estadísticas.
Cada explotación que
permanece abierta representa mucho más que un número en un informe. Significa
empleo rural, conservación del territorio, prevención de incendios gracias al
pastoreo, mantenimiento de razas autóctonas y producción de alimentos de
cercanía que reducen nuestra dependencia exterior. En una región
ultraperiférica como Canarias, la soberanía alimentaria no es un discurso
romántico; constituye una necesidad estratégica.
Los últimos datos del
ISTAC reflejan además una recuperación del número de explotaciones ganaderas en
Canarias durante 2025, rompiendo una tendencia negativa de la última década.
Gran Canaria destaca entre las islas con mayor crecimiento porcentual de
explotaciones, confirmando que existe un renovado impulso del sector y una
voluntad clara de seguir produciendo riqueza desde el campo.
Ese impulso también
tiene nombre, rostro y sabor. Se refleja en el extraordinario prestigio
alcanzado por los quesos de Gran Canaria, que vuelven a situar a la isla en lo
más alto de la excelencia agroalimentaria de Canarias. Los Premios AgroCanarias
2026 han confirmado una vez más que el esfuerzo diario de nuestros ganaderos,
ganaderas, queseras y queseros se transforma en productos de una calidad
excepcional.
Gran Canaria lideró
el medallero del certamen con 22 galardones, un reconocimiento colectivo al
trabajo bien hecho y a un sector que ha sabido conjugar tradición, innovación y
respeto por el territorio. Entre todos los reconocimientos destaca el obtenido
por la Quesería La Gloria, de José Miguel Ortega Suárez y Francisca Olga Pérez
Navarro, cuyo queso semicurado de leche cruda de cabra untado con gofio fue
distinguido como Mejor Queso de Canarias 2026. Un premio que simboliza toda una
vida de sacrificio, conocimiento y amor por una profesión que forma parte del
alma de nuestra isla.
Pero este éxito no
pertenece únicamente a una quesería. También lleva el nombre de Morales, San
Mateo, Draguillo, Era del Cardón, Cardona, Valsendero, El Caidero, Quesos Madre
Vieja, Artesanal Guedes, El Cortijo de Las Hoyas, El Cortijo de Caideros,
Joquegram, Lomo Gallego, Ganaranjo, La Cazuela de Amurga, Aguas de Fontanales,
Camino del Incienso y Los Castañeros, entre otras elaboraciones distinguidas.
Cada premio es el reconocimiento a familias enteras que mantienen vivo el campo
grancanario, preservan nuestras razas ganaderas y convierten la leche de
nuestras explotaciones en auténticas obras maestras de la gastronomía.
Sin embargo, estos
éxitos tampoco son fruto de la casualidad. Detrás de ellos existe el esfuerzo y
la dedicación de quienes trabajan cada día en las explotaciones ganaderas y en
las queserías de la isla, pero también una apuesta firme y continuada por parte
del Cabildo de Gran Canaria, a través de la Consejería de Sector Primario,
Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica, que ha entendido que invertir en la
ganadería es invertir en el futuro de la isla.
Las ayudas destinadas
a las asociaciones del sector, junto al respaldo directo a las personas
ganaderas y queseras, han permitido fortalecer el tejido productivo, mejorar la
calidad de las explotaciones y favorecer la profesionalización de un sector
estratégico para Gran Canaria.
A ello se suma una
intensa labor de promoción y valorización de nuestros productos. Las Ferias de
Ganado, el Foro Internacional del Queso, la participación en la Ruta Europea
del Queso, las Aulas de Catas Comentadas, los concursos oficiales y las
numerosas acciones de promoción desarrolladas durante los últimos años han
contribuido a acercar los productos de nuestra tierra a la ciudadanía, abrir
nuevos mercados y reforzar el prestigio de los quesos grancanarios dentro y
fuera de Canarias.
Porque cuando una
institución apuesta por quienes producen, cuando acompaña al sector con
políticas públicas útiles y cuando ayuda a visibilizar el trabajo de las
personas ganaderas y queseras, no solo fortalece la economía rural. También
protege el paisaje, fija población en el medio rural, preserva nuestras razas
autóctonas y transmite a las nuevas generaciones que vivir del campo sigue
siendo una opción digna, necesaria y con futuro.
Sin embargo, estos
avances no deben conducir a la complacencia. La rentabilidad continúa siendo el
gran desafío. El incremento de los costes de producción, la escasez de relevo
generacional, la presión urbanística y la competencia de productos importados
siguen poniendo a prueba la resistencia de nuestros ganaderos y ganaderas. Por
ello, cada política pública que fortalezca la producción local supone una
inversión en el futuro de Gran Canaria.
Defender la ganadería
grancanaria es defender nuestros paisajes, nuestra gastronomía, nuestra
economía rural y nuestra cultura. Es comprender que detrás de cada litro de
leche, de cada queso artesanal o de cada explotación familiar existe una
historia de esfuerzo que merece ser protegida.
Porque una isla que
cuida a sus ganaderos y ganaderas es una isla que protege su identidad. Y Gran
Canaria ha demostrado, durante esta última década, que sigue creyendo en la
fuerza de su tierra, en el valor de quienes la trabajan y en la capacidad del
sector primario para seguir escribiendo páginas de futuro. Mientras haya
personas dispuestas a cuidar nuestros ganados, elaborar nuestros quesos y
mantener vivo el paisaje que heredamos, Gran Canaria seguirá latiendo al ritmo
de su ganadería.
Diego
Fernando Ojeda Ramos, fue concejal del Ayuntamiento de Telde y actualmente es
asesor en la Consejería del sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad
Hídrica del Cabildo Insular de Gran Canaria.

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